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sábado 13 de abril de 2002

Pepe Navarro: «Me he enfrentado a quien ha querido enfrentarse»

Isabel GEMIO

Pepe ¿esperabas tanto éxito, dime la verdad? -Sí, pero no por mí, sino porque el formato lo tiene. Sinceramente creo que era lo que se esperaba, aunque en un primer programa nunca había tenido esa audiencia. Hay un formato contrastado, se han introducido muchas novedades, el «casting» es maravilloso, todo esto cuenta también. Pero no lancemos las campanas al vuelo.

-¿Cómo viviste el estreno, que te sorprendió?

-Al principio estuve un poco nervioso, por una razón muy sencilla: yo estoy acostumbrado a espacios. Cuando me diseño un plató, tiene que ser un lugar donde yo pueda andar a derechas e izquierdas, aquí no hay mucho espacio, incluso hubo un momento en que casi me caigo. Me sorprendió lo imprevisible de los invitados. Cada uno de ellos es una apuesta y, cuando ves que funciona, que empiezan a comportarse de una forma natural, me entraban ganas de decir: «señores, no se está falseando nada», la prueba evidente es que se iban al cuarto de baño.

Profesionalmente interesante

-¿Por qué aceptaste «Gran Hermano»?

-Lo acepté porque desde el punto de vista profesional es muy interesante. A mí me hubiese gustado producir este programa y dirigirlo, y lo dije claramente en el primero, porque me parecía fascinante. Naturalmente yo presento el tercero, tengo una gran suerte y, no lo digo de una forma cínica, ni para quedar bien, hay un equipo que ha funcionado durante dos años y que sigue funcionando como un reloj. Saben como hacerlo y yo, como profesional, además de respetar su trabajo, tengo que aprovecharme de él.

-¿Si hubieras podido hacer tus programas, hubieras aceptado «Gran Hermano»?

-La verdad es que estaba en negociaciones con Canal Sur. Creo que a esta cadena le faltó un poco de flexibilidad. No llegamos a un acuerdo por muchas razones: por tiempo, por estructura, etc. Tuve que tomar una decisión.

-¿No será también que la TV, entre comillas si quieres, de autor, personalizada, ya es imposible en los tiempos televisivos que corren?

-Sí que es posible. La comunicación tal como la entendemos nunca va a desaparecer. La conexión de un hombre que mira a los ojos a otro y le cuenta historias fascinantes, va a existir siempre, porque es la base de la vida.

-Las vueltas que da la profesión, Pepe Navarro. He llegado a oír: «Pepe Navarro lo tiene demasiado difícil para volver a la TV, porque tiene muchos enemigos», y hoy estás presentando un programa de gran éxito, ¿eso como se come?

-Esto es así. No era la primera vez que estaba 3 años sin trabajar, ya paso.

-Has atravesado muchos desiertos televisivos.

-Muchos desiertos. Estoy acostumbrado a ello. Sé que este negocio es así. Esta industria no está estabilizada y nos ha tocado vivir una época, como profesionales, atípica. La política ha manejado mucho los temas mediáticos y las herramientas para quitar y poner gobiernos, para manipular. Algún día se escribirá la historia de los últimos años de este país, y es posible que incluso algún historiador pueda hablar de golpe de estado.

-¿En la comunicación?

-No, en política. En lugar de tanques y militares, utilizando los medios cómo herramienta, naturalmente.

-¿No crees que ciertos programadores se rigen más por filias y fobias que por criterios profesionales?

-Un buen empresario se rige por su interés y siempre tiene una alforja donde guardar sus fobias. En Tele 5 y Canal + son las únicas cadenas donde tenemos empresarios. En Antena 3, por ejemplo, tengo amigos a los que les gustaría que hubiera un empresario al frente de la cadena y es posible que eso ocurra, porque han entrado en Admira profesionales del negocio, empresarios con experiencia sólida. Hasta ahora era una broma de muy mal gusto.

-¿Fuiste víctima de un complot?

-Nunca me he sentido víctima de nada y menos de un complot. Contra mí no puede haber complot. Soy insignificante. Yo cuento historias simplemente. Lo que ocurre, es que a Pepe Navarro se le puede quitar o poner cuando haga falta, no estoy con ningún grupo, ni económico ni político, no me apoya el PSOE, ni el PP. Soy un profesional que se debe al público y a la empresa que representa. A mí una empresa me dice qué es lo que quiere y podemos llegar a un acuerdo.

-¿Por qué no llegaste a un acuerdo entonces en Antena 3 cuando se te quitó el programa?

-Porque en aquellos momentos la cadena estaba en manos de un chico obediente, que no sólo obedecía a quien le pagaba, sino a otro caballero de vocación sospechosa y extraña. Todo el mundo sabe esa historia. Fíjate que hasta sus propios padres, laboralmente hablando, lo han sacrificado. Era un inútil que hizo un gran daño a Antena 3. Algún día se sabrán muchas cosas de ese chico.

Nada rencoroso

-¿Guardas rencor?

-No. Me gusta disfrutar de la vida. Si yo fuese capaz de guardar rencor, te aseguro que sería capaz también de acumular mucho poder.

-¿Ni siquiera a Juan José Nieto, que fue el que te echó de Antena 3?

-No, no. Él no me echó. Pobrecito, se lo dijo su jefe, que no es Alierta naturalmente, su jefe estaba en otros despachos que no son los de Telefónica.

-Tú eres uno de los personajes más maltratados por la crítica, y paradójicamente uno de los personajes que más éxito ha tenido en la TV ¿personalmente, tú como has vivido eso?

-Es que ya no se me puede criticar más, me han llamado de todo. Bueno, cuando llego a la fama tengo 30 años. Desde los 14 me he buscado la vida yo solo, son 16 años en los que te fabricas, sabes lo que haces y quién eres, y no porque un tonto crítico del periódico diga las tonterías sublimes que dicen vas a creértelo. Yo sé quien soy. Quien me quiere y está conmigo, sabe quien soy, la gente de esta profesión sabe quien es Pepe Navarro.

-¿Con todo lo que han dicho, de verdad que no te afecta?

-Hace poco, un borrachín en «El Mundo» me escribió un artículo que tiene connotaciones penales, en el cual me insulta. Me escribió un telegrama amenazándome hace 5 años, tengo el telegrama, hoy 5 años más tarde, sigue insultándome. Ese chico ha perdido el norte, es simplemente un esbirro más de otro caballero. Pobrecito, a lo mejor es que se bebió una botella caducada de whisky.

-Estás construyéndote continuamente enemigos. Algunos dicen que es prepotencia.

-Me he enfrentado a quien ha querido enfrentarse, lo he hecho siempre. No tengo nada que esconder, mi pasado, mi actividad y mi actitud son limpias, no tengo nada de lo que avergonzarme. Tranquilamente puedo enfrentarme a quien haga falta y si me atacan, lo hacen por la espalda, cara a cara, nadie me puede reprochar nada. Ser independiente como soy, supone que nunca me he vendido y, que no he jugado sucio con nadie. Es una cuestión de honestidad y no de prepotencia.

-Palabra de «Gran Hermano» de la pantalla, que haga lo que haga, no deja indiferente a nadie.