ROHYPNOL, UN FÁRMACO POLÉMICO
Comentarios en torno a su utilización
por AnglésManiaco


El Rohypnol, como todos sabeis, es un fármaco hipnótico que ya tiene bastantes años de vida. Se trata de un producto destinado a producir un efecto sedante, con relajación muscular e incluso determinadas funciones ansiolíticas. Se hizo famoso por su tremenda fuerza, ya que es un medicamento muy potente y sólo se administra en casos específicos. Técnicamente su nombre es Flunitrazepam pero en la jerga son conocidos como “reinoles”, “rochas”, “ropies” o “roofies”.

Siempre se ha dicho que Antonio Anglés era adicto a este fármaco y que probablemente consumió esta sustancia el viernes 13 de noviembre de 1992. El Rohypnol hace bastante tiempo que fue bautizado por los americanos (donde su uso es ilegal) como “date rape drug”, es decir, una droga ideal para cometer delitos sexuales. Se le aplica a la víctima para crear en ella cierta incapacidad por medio de su efecto sedante de cara a evitar que oponga resistencia. Pero ni siquiera tenemos que irnos a los Estados Unidos para encontrar delitos a menores empleando Rohypnol porque mismamente en Bélgica, Marc Dutroux empleó esta sustancia para perpetrar con éxito el secuestro de Sabine Dardenne. Sin embargo, hablando ahora de Alcácer (y esto es importante recordarlo), Anglés utilizaba el fármaco para sí mismo. No lo “administraba” a sus hipotéticas víctimas. Con lo cual entramos en una situación dudosa: ¿realmente una persona que durante ese mismo día consume varios Rohypnoles se encuentra en condiciones de realizar diversas violaciones, tanto anales como vaginales, bajo estos potentes efectos sedantes?.

Hay una pérdida de coordinación, tanto en los movimientos como en el habla. El criterio personal también se ve afectado. No parecen las mejores condiciones como para cometer repetidamente un acto sexual con varias víctimas a las que someter. Este proceso requiere de cierta exigencia física y mental. Tampoco se antoja como el escenario ideal para protagonizar actos de carácter sádico.

Se ha dicho que Anglés le daba un doble uso al Rohypnol. Si quería alcanzar un estado de euforia, los mezclaba con alcohol. Si, por el contrario, buscaba relajarse y evadirse, se los tomaba simplemente con agua o los masticaba.

El segundo “propósito” podría ser cierto debido a su efecto de adormecimiento y a que su ingesta calmaría “el mono” ya que estas pastillas son tremendamente adictivas y se dice que Anglés estaba muy enganchado. Pero, y ya hablando de la primera opción, yo siempre me he preguntado si verdaderamente ese estado de “euforia” se produce, o es algo que nos han querido vender. Con el paso del tiempo y de las lecturas sobre los efectos del fármaco, he llegado a la conclusión de que ni mucho menos la euforia aparece mezclando la ingesta de la tableta con alcohol, sino que en casos generales se llega a un estado caótico con náuseas y dificultades para respirar. El ritmo cardíaco se acelera mientras que se potencia la falta de reflejos, la flojera muscular y la desorientación junto a una más que segura futura amnesia. Yo englobaría estas sensaciones dentro de un estado de indefensión claro. Quizás el “colocón” pueda ser “excitante”, pero sin duda que mezclar la pastilla con alcohol no es la mejor fórmula para envalentonarte y crear en ti mismo hiperactividad, agresividad extra y contundencia.

Lo cierto es que el consumo de estas sustancias, con su pequeño granito de arena, ha ayudado a “cuadrar el círculo” de la versión oficial. Si nos encontramos ante dos simples delincuentes comunes la historia puede que no convenza, pero si lo aderezamos con que iban hasta arriba de droga (además mezclada con alcohol, haciéndolos más agresivos de lo habitual) y que uno de ellos poco más que era el diablo en persona pues tal vez suene más creíble. Además el efecto de la droga puede “explicar” de algún modo las lagunas en el relato de Ricart (que por supuesto también consumió) por el efecto amnésico.

Hablando de amnesias y de círculos cuadrados: el Rohypnol también apareció oportunamente en la investigación para justificar la misteriosa huida de Anglés, en el sentido de que ninguna persona que en aquellos momentos se encontraba en el domicilio del Camí Real pudo ver nada. O dormían plácidamente o estaban bajo los efectos del fármaco. Habla Enrique Anglés.

ENRIQUE ANGLÉS manifiesta el 28 de enero de 1993
“La última vez que vi mi hermano Antonio fue cuando desapareció, cuando vinieron a por mi a detenerme a mi, no sabían nada del Antonio porque ponía mi nombre, el Antonio se ve que puso él la madera, por eso he dicho que yo no puse la madera, puede que la pusiera por coacción. Estaba en la casa y me dijo en voz baja mi hermano que no abriera la puerta, me dio una pastilla de esas un Rohypnol y yo me quedé dormido y cuando me desperté, no se como pude despertarme porque esas pastillas me quedaron dormido. Que las pastillas me las dio antes de ponerme a dormir y ya no lo he vuelto a ver”.

Sólo es una nadería pero siempre me ha llamado la atención cómo en los carteles de búsqueda constantemente ha aparecido su consumo de Rohypnol por delante de otros datos más relevantes y determinantes como por ejemplo el quiste sebáceo de su garganta. Al ciudadano de a pie de poco le sirve conocer que el fugitivo consume ese tipo específico de pastillas, digo yo que será preferible y más urgente aportarle los máximos datos físicos y de comportamiento de cara a su posible identificación. Siendo malévolos, quizás la Benemérita se piensa que los españolitos andamos a ver quién trapichea con “reinoles” en el barrio chino de Valencia. Puestos en nimiedades, ¿por qué no destacar su afición a los Kellogs? Ya saben, por si vemos a alguien sospechoso en algún supermercado de la comarca…

No obstante, sí parece claro que Anglés consumía Rohypnol en su vida normal. Lo que pongo en duda es que ingiriera Rohypnol el día de los hechos. Si el relato de Ricart ya es de por sí difícilmente reconstruible, todavía se emborrona más si metemos en el cocktail el uso de drogas.

MIGUEL RICART declara en el juicio al letrado de la Defensa
“Que Antonio Anglés, de lo único que le he visto, es fumar tabaco y comer Rohypnol pero eso no es droga, es medicación, son calmantes”.

Ricart, aunque lo intenta suavizar, admite el consumo de Anglés. El Rubio también ha probado el fármaco, a tenor de lo expresado en uno de los informes periciales psicológicos.

INFORME PERICIAL – Antecedentes personales de Miguel Ricart
“Con la asignación económica que le proporciona su padre, visitando discotecas de su entorno, inicia el contacto con el consumo de determinados tóxicos, fundamentalmente Hachis, Alcohol, y ocasionalmente Cocaína y Rohypnol. De las citadas sustancias refiere el informado que ha sido consumidor esporádico, no habitual”.

ABEL FABRA manifiesta el 26 de mayo de 1994
“Que no recuerda exactamente el día, pero aproximadamente transcurridos unos 5 días de que se publicase en los medios de comunicación social la participación de Antonio Anglés en los homicidios de la niñas de Alcácer, el manifestante se encontraba en una calle a la entrada del barrio chino de Valencia en compañía de otro joven que no recuerda quién era, pero que seguro que era vecino de Catarroja o localidades limítrofes (el cual también conoce a Antonio Anglés), los cuales estaban allí vendiendo reinoles”.

El joven al que hace referencia es Esteban Luis Villodres, alias El Bolitas. Tanto Fabra como también al parecer Villodres traficaban en el barrio chino, y tenían vendido a Anglés. El propio Fabra ha tenido problemas con la justicia, estando internado en el penal de Picassent.

ABEL FABRA manifiesta el 26 de mayo de 1994
“Sobre las 12,00 horas se acercó un Opel Kaddet de color gris metalizado, el cual iba como conductor un joven de unos 25 a 29 años, de pelo negro corto y arreglado, vistiendo de forma normal y que conoce que vive en Torrente en el asiento de al lado iba Antonio Anglés Martins, los cuales buscaban reinoles”.

Este testimonio no es realmente fiable, ya que aportó varios datos a priori difusos y contradictorios que pueden restarle credibilidad. Pero quedémonos con lo referente al Rohypnol. Otro recluso, Antonio Villem, con antecedentes por delitos contra la salud pública y tráfico de armas, también confesó confidencialmente en su día que El Mauri compraba Rohypnol cada dos semanas y que él pensaba que de algún modo se los hacía llegar a Antonio. También Fabra se apuntó al carro.

ABEL FABRA manifiesta el 26 de mayo de 1994
“Que a Antonio Anglés no lo ha visto después más, pero que al hermano de éste llamado Mauricio, transcurrido un mes aproximadamente del hecho relatado, estando el manifestante en el barrio chino, le vendió una caja de reinoles, creyendo el declarante que pudieran ser para su hermano Antonio Anglés, ya que este suele consumir este tipo de pastillas y Mauricio cree que no”.

Obviamente desconozco para quién eran esas pastillas. Lo que sí tengo claro es que no sólo Antonio consumía Rohypnol, y me remito al año 1997, Audiencia de Valencia, tiempo después de concluir el juicio de Ricart. Tanto Mauricio como Roberto Anglés fueron condenados por un delito de extorsión a un médico valenciano, al que obligaron a suministrar recetas del fármaco Rohypnol. En conclusión, parece claro que el Rohypnol era una droga habitual en la familia Anglés. La época, comienzos de los años 90, además es recordada como el boom de su consumo. Matizar que estas pastillas no tienen sabor ni olor alguno, y que, aunque me he centrado en su ingesta sólida, también en su momento fue bastante común consumir la sustancia por vía intravenosa o, como último recurso, esnifarla.

 

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