LA CARTA DE GARGANTA PROFUNDA
Matización personal en torno a la figura de los colmeneros
por AnglésManiaco


Uno de los pilares de la carta enviada por Garganta Profunda radica en la culpabilidad de los colmeneros Aquino y Sala. Cito textualmente: "(...) aunque inicialmente reacios, estuvieron encantados de colaborar en ser los descubridores de los cuerpos cuando se les vendió la idea de que iban a hacer un gran servicio al Estado por lo que serían recompensados... además, Corcuera les llamó en persona... aunque lo que ya no les gustó mucho fue acudir al Tribunal, cosa que se había acordado con ellos que no sucedería... en concreto creo que fue Aquino el que salió pálido de la Audiencia después de su declaración (...)". Con este escrito lo que pretendo es desmentir este hecho, a tenor de todos los testimonios y reflexiones que expongo posteriormente. Mi posición está del lado de la presunta inocencia de estas personas, si bien dejo abierta la puerta hacia algún tipo de "recomendación" o "aviso" que pudieran haber recibido consciente o inconscientemente en días previos y/o posteriores al descubrimiento fortuito de los cuerpos, y que éste hecho pudiera haber tenido una influencia significativa.

GABRIEL AQUINO manifiesta el 15 de enero de 1997
“Que durante el tiempo que tiene las colmenas en dicho lugar no ha notado la falta de ninguno de los cuadros de las mismas ni otra incidencia sobre ellas”.

GABRIEL AQUINO declara en el juicio a la Defensa
“Que desde el verano del 92 a enero del 93, en esa época no me faltó ningún cuadro de la colmena, ni noté que me quitaran ni sustrajeran miel”.

JOSÉ SALA manifiesta el 15 de enero de 1997
“Que nunca ha notado la falta de miel o cera de las colmenas de su propiedad”.

JOSÉ SALA declara en el juicio a la Acusación Particular 1
“Yo he trabajado siempre en la miel” (…)

NEUSA MARTINS declara en el juicio a la Acusación Popular 1
"Que mi hijo Antonio sí traía miel, que a mi me gustaba, que en esa miel, había abejas, esa miel era como por primavera, o por verano".

NEUSA MARTINS declara en el juicio a la Defensa
“Que la miel me gustaba a mi y Antonio y me traía para mi y para él. Que Antonio le gustaba la miel. Que Antonio no sé si tenía abejas. (…) El compraba la miel, de esa de monte, decía el, era miel buena, él la compraba".

ENRIQUE ANGLÉS manifiesta el 30 de enero de 1993
“Que en relación a lo contestado de que Antonio, Roberto y El Rubio llevaron a su casa varios frascos de miel y un bote de miel con abejas, recuerda que ese día hacía calor si bien el declarante llevaba puesto un suéter de manga larga, por lo que es posible que se tratara de los meses de octubre o noviembre”.

ENRIQUE ANGLÉS declara en el juicio al Ministerio Fiscal
“Que Antonio, Roberto y Ricart, llevaron un frasco con miel que tenían abejas”.

ENRIQUE ANGLÉS declara en el juicio a la Acusación Popular 2
“Que me gusta la miel, y entiendo, y probablemente la miel que trajeron mis hermanos no era comprada, era robada supongo”.

Es decir, que Antonio Anglés llegaba a Catarroja con un bote lleno de miel cada X tiempo (Neusa dice que primavera y verano, Enrique otoño). Sin embargo, un profesional que se dedica a la obtención de dicho producto no es capaz de detectar incidencia alguna sobre el material que supuestamente trabaja. Si en la teoría de Garganta Profunda tanto los Anglés y como los colmeneros están comprados, ¿para qué hay esta incongruencia en sus declaraciones?. Se supone que están “cooperando con la causa” y no deben haber lagunas en sus testimonios que los delaten.

Sorprende la segunda declaración de Neusa, que se contradice. Primero dice que había abejas, y luego que su hijo compraba la miel. ¿Compraba la miel con abejas dentro?. De ser así, no la adquiría en un establecimiento sino que se la compraría a algún colmenero… pero como más adelante expongo, tanto Sala como Aquino afirman no conocer a Anglés de nada. ¿Antonio conocía a otros colmeneros diferentes?. Me parece más probable pensar que Neusa anda, como siempre, perdida. Su propio hijo le quita la razón en el juicio.

Por otra parte, tal y como explicó Lara en su momento, manejar una colmena para sacar la miel, la cera o la jalea real requiere de una cierta pericia y de unos mínimos conocimientos, tanto para obtener esos productos como para no romper los panales en el proceso. ¿Tenía verdaderamente Antonio Anglés esos conocimientos?.


GABRIEL AQUINO manifiesta el 15 de enero de 1997
"Que nunca ha visto en dicho lugar a Antonio Anglés o a Miguel Ricart ni nadie de similares características en el lugar de los hechos. (…) Que no le consta que usaran la caseta allí existente. (…) Que no recuerda haber estado en el verano del 92 en la citada caseta".

GABRIEL AQUINO declara en el juicio a la Acusación Particular 1
"Que no conozco que nadie habitara esas casetas. Que en las casetas no había visto ningún colchón, no había visto nada extraño".

Si tanto Anglés como el colmenero están comprados, entonces ¿por qué no confesar que sí que lo tiene visto por La Romana en alguna ocasión aunque sea realmente una mentira?. Hubiese sido más creíble y condicionaría aún más a la opinión pública. Además, resultaría un testimonio poco rebatible ya que es su palabra contra la de alguien que no aparece ni jamás aparecerá ya que también ha llegado a un acuerdo para desaparecer a cambio de una jugosa cantidad de dinero.


GABRIEL AQUINO manifiesta el 15 de enero de 1997
"Que el citado día acudieron al lugar puesto que hacía aproximadamente dos meses o más que no habían estado allí".

JOSÉ SALA manifiesta el 15 de enero de 1997
“Que no recuerda con exactitud cuando fue a dicho lugar con anterioridad a enero del 93, aunque imagina que sería el mes anterior, puesto que era lo que hacía habitualmente”.

JOSÉ SALA declara en el juicio a Acusación Particular 1
"Que referente a si es habitual que en Enero se suba a ver las colmenas, ese año, a causas de haber mucha humedad, que llevo, hacia 3 meses que no habíamos subido y aquel día casual subimos". (…) "Que hacia que no subíamos, durante 3 meses, o menos porque allí no se podía subir, llovía y no se podía subir."

Hay una diferencia de tiempo considerable entre una versión y otra, inclusive aplicando pequeños márgenes de duda. De estar comprados y tener por tanto los cabos bien atados, hubieran trazado unas respuestas standard para que sus declaraciones cuadrasen mínimamente, y desde luego la pregunta de “cuándo fue la última vez que estuviste ahí” es más que previsible de cara a lo que nos ocupa. Tendrían que haber tenido un mes o una fecha próxima concordada entre ambos, para que diese el pego y no dejar sospechas.

Por no hablar de que Sala primeramente da de margen un mes en su declaración sumarial, y más adelante cuando comparece en el juicio pega un patinazo y habla de tres meses. No es que ya se contradigan entre el uno y el otro, sino que ahora van más allá y un colmenero se contradice él mismo sin que sea necesario el contrastar las declaraciones de ambos.


GABRIEL AQUINO manifiesta el 15 de enero de 1997
"Esperamos aproximadamente hasta las 13,30 horas, momento en el que llegaron dos personas vestidas de particular en un coche negro, de lujo, grande, y fue cuando el sargento me dijo ‘Gabriel vete con este señor’, y que Pepe se quede aquí a aguardar a los que vienen de Alberique o Alcira". Que esos señores que me dijeron que subiera, no se identificaron. No me dijeron nada, si eran policías, nada. Subí con dos señores, y mi consuegro se quedó esperando a que vinieran los otros, porque como no sabían el camino. A la una y media salimos de Llombay y empezamos a subir a la Romana”.

JOSÉ SALA manifiesta el 15 de enero de 1997
"Manifiesta que después de poner en conocimiento de la Guardia Civil lo que habían encontrado, volvieron a subir al lugar de los hechos aproximadamente a las 14 o 15 horas en un Land Rover de la Guardia Civil. Quiere hacer constar que en todo momento el declarante y el señor Aquino estuvieron juntos no separándose para acceder al lugar".

ATESTADO de la Guardia Civil nº 1
"Que a las 12,15 horas del día 27 del mes de enero de 1.993, se tuvo conocimiento en este Puesto mediante llamada telefónica del Comandante de puesto de la Guardia Civil de Llombay, en el que participaba que sobre las 12,10 horas del mismo día se habían personado en dicho Puesto dos personas, informando de que en la Partida Barranco de la Romana, del término municipal de Tous y demarcación del Puesto de Alberique, habían visto como enterrado en la tierra se observaba la mano de una persona y el reloj de pulsera, seguidamente se puso el hecho en conocimiento del Iltmo. Señor Juez de 1ª Instancia e Instrucción del Juzgado número 6 de Alcira, al tiempo que ponía el hecho en conocimiento de los superiores del Cuerpo, los cuales junto con el Comandante de Puesto que suscribe y la Autoridad judicial anteriormente reseñada, se reunieron el Puesto de la Guardia Civil de Llombay, trasladándose TODOS JUNTOS al lugar del suceso acompañados por las dos personas que habían descubierto a la víctima".

DILIGENCIA DE INSPECCIÓN OCULAR DE LA G. CIVIL
"En UNIDAD ORGÁNICA POLICÍA JUDICIAL, a las 12,15 horas del día 1 de FEBRERO de 1.993, por los Guardias Civiles, pertenecientes a la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la 311ª Comandancia de la Guardia Civil de Valencia, D. VICENTE RIVAS NIETO y D. PEDRO CANO NORTES, especialistas en Fotografía y Delineación y Técnica Policial y Dactiloscopia, encontrándose todos Diplomados en Policía Judicial por el Centro de Estudios Judiciales del Ministerio de justicia y el guardia Civil D. RAÚL MARTÍN GONZÁLEZ, por la presente diligencia de Inspección Ocular hacen constar (…)"

Si tanto la G. Civil (teledirigida por Vera, Corcuera, Roldán y compañía) como Aquino & Sala están en el mismo barco, entonces ¿por qué hay estas múltiples contradicciones en las declaraciones de unos y otros?. Según Aquino, una vez llegan a Llombay, tras un tiempo, él regresa a La Romana y su consuegro se queda en el cuartel. Sin embargo en el atestado nº1 se dice que desde Llombay se trasladan todos juntos al lugar del hallazgo. Y, por si fuera poco, Sala también sostiene que se trasladaron todos juntos en la subida. Alguien miente.

En cuanto a la diligencia de inspección ocular, ahí figuran los nombres de 3 personas (las que acompañaron a Aquino, según su versión del desplazamiento). Sin embargo, el colmenero se muestra seguro de que subió con 2 personas. Los números son fáciles pero no cuadran. Nuevamente, si están comprados, deberían haber estudiado mejor “el guión” para no caer en contradicciones constantes.

Qué ocurrió entre la hora de llegada de los colmeneros a las dependencias de Llombay (11:30 horas) hasta que se avisan a los tres especialistas anteriormente nombrados en la diligencia para que suban con Aquino a La Romana (13:00 horas). Vemos un margen de una hora y media, tiempo que llega y sobra para que los supuestos testigos del macabro hallazgo informen aportando más detalles, y las autoridades tomen finalmente la decisión de llamar a un equipo específico para proceder a la inspección ocular.

Lo más raro de este desmesurado retraso, es que, de estar los apicultores comprados, ¿para qué tanta espera y expectación?. Una hora y media, a tenor de las gravísimas consecuencias de este hallazgo, se antoja un margen temporal desmesurado, Además, se supone que está todo estudiado y planificado, forma parte de un plan previamente trazado. Sin embargo, observamos vacíos preocupantes como el que explicamos. Si se hubiese reducido este tiempo ciertamente sospechoso, no se hubieran levantado suspicacias al respecto, tal y como a la postre ha sucedido.


GABRIEL AQUINO manifiesta el 15 de enero de 1997
"Me dieron unos guantes, y me dijeron a mí y al otro compañero y el también, y empezamos a mirar y ahí al lado de la fosa. (…) Que descubrí unos papelitos hacia la parte de atrás. (…) Que lo encontramos entre el compañero de paisano, le dije, 'mire aquí hay un pequeño papel', y me había dicho que lo que encontramos lo subiéramos. Que fui yo quién encontró los papeles".

JOSÉ SALA manifiesta el 15 de enero de 1997
"Que en todo momento estuvo con el señor Aquino y no vio que éste en ningún momento buscara algún objeto o prenda. Que el señor Aquino nunca le ha manifestado que fuera él el que encontrara el escrito referenciado".

Más contradicción, imposible. Me repito, se supone que han llegado a un acuerdo (previo, no posterior) con estos dos apicultores, y, sin embargo, parecen empeñados en dejar mal a la Guardia Civil y a quien se les ponga delante. Según Sala, su amigo Aquino nunca tocó nada ajeno al presunto lugar de un crimen, mientras que el propio Aquino confiesa alegremente que se puso a buscar por el terreno (¡a petición de la Benemérita!) y encuentra en plena inspección ocular y por sus propios medios el objeto que a la postre va a servir para atrapar al único condenado del caso. Por no hablar de que Sala afirma que nunca se separó de Aquino, y éste dice que andaba sólo con un presunto agente que vestía de paisano, nadie más.


GABRIEL AQUINO manifiesta el 15 de enero de 1997
"Que la fotografía no refleja exactamente lo que él pudo apreciar puesto que sólo vio el reloj aclarando que le pareció de hombre y como un puño humano semi-enterrado. Que en ningún caso vio el hueso que unido aparece reflejado en la citada fotografía. Que esos huesos yo no lo vi, no. Lo que vi saliendo es así, lo que se veía era mano, no huesos. Pero ese hueso y además todo esto no".

JOSÉ SALA manifiesta el 15 de enero de 1997
"Que el hueso que aparece reflejado en la fotografía él no pudo apreciarlo en ese momento y a partir del reloj y después de la muñeca no había ningún hueso ni tipo de resto humano".

¿Cómo es posible que la fotografía tomada por un Guardia Civil no concuerde con lo que vieron los colmeneros inicialmente?. Si están comprados se supone que colaborarán. De, efectivamente, aparecer distinto el resto humano a como lo encontraron al principio (e implicar ello una manipulación deliberada del cuerpo antes de que llegase el juez), les debería dar exactamente igual. Ellos, bien untados de dinero y felices por ser los “descubridores” de las niñas, darían por buena la fotografía en lugar de poner pegas y afirmar que no se parece a lo que ellos vieron cuando inocentemente notaron algo raro en la maleza. Han hecho un pacto, ¿no es así Garganta Profunda?. Su versión sigue cojeando.


JOSÉ SALA manifiesta el 15 de enero de 1997
Ante la exhibición del folio 328 - “Que no puede determinar el color de la alfombra que apareció en la fosa ni recordar si era una o dos”.

JOSÉ SALA declara en el juicio a Acusación Particular 1
Exhibición de la pieza de convicción 27 – “Que yo creo que la alfombra era azul”.

JOSÉ SALA declara en el juicio a Acusación Particular 2
(…) “Pero la alfombra que había era azul y estaba un poco embarrada de tierra blanca y como estaba, que no se podía ver, pero era azul”.

JOSÉ SALA declara en el juicio a Acusación Popular 1
“Que la alfombra me parecía que era de color azul. Que en el juzgado no recuerdo haber dicho, es decir yo siempre he visto la alfombra que me pareció que era azul, cierto no lo puedo decir porque hace mucho tiempo y se han sacado tantas muestras”.

JOSÉ SALA declara en el juicio a Acusación Popular 2
“Que nadie me ha dicho, que la alfombra donde estaban envuelta los cadáveres era de color azul. Es que me suena a mi porque la toqué yo en el primer cadáver”.

GABRIEL AQUINO declara en el juicio a Acusación Particular 1
"Que la alfombra estaba abajo, no recuerdo el color de la alfombra, era casi de noche y estaba todo lleno de tierra".

Según él, nadie le dice a Sala que la alfombra es azul, pero anteriormente en enero de ese año fue incapaz de determinar el color de la misma. No obstante, una vez llegado el juicio se mantiene firme y muy seguro del color de ésta, pese a que las distintas acusaciones y acciones populares intentan apretarle ya que lógicamente conocen lo que dijo en el sumario.

Por otro lado, Aquino nunca supo precisar el color de la alfombra. Si estaban comprados, ¿por qué no hay una seguridad y coincidencia entre ellos acerca del color de la alfombra?. Se cerrarían así ciertas hipótesis. Sobre todo teniendo en cuenta que el tema de la alfombra estuvo acompañado de cierta polémica, ya que en los mentideros se venía comentando la posibilidad de una segunda alfombra, o que, al menos, la que se encontró era una muy cara lo cual podría delatar a los verdaderos asesinos.

Si los colmeneros están compinchados y pagados desde el Estado u otro grupo de personas importantes, entonces ¿por qué sus discrepancias e incoherencias en determinadas fases de su declaración obligan al juez instructor del sumario a realizar un careo entre ambos para ver quién de los dos aporta datos que no se corresponden con la realidad?. Si estuvieran compinchados, sus declaraciones serían prácticamente semejantes ya que narrarían “un guión establecido por la mano que les da de comer”.


JOSÉ SALA manifiesta el 15 de enero de 1997
"Que ayudó junto con el señor Aquino y la Guardia Civil a proceder a desenterrar los cadáveres".

JOSÉ SALA declara en el juicio a Acusación Particular 1
“Yo y el brigada empezamos a descubrir la primera chiquilla. (…) La cogimos yo y el brigada y estaba el enterrador ahí, la metimos en el saco, que se le soltó la cabeza y yo ya dije que habían mandado dos hombres para sacarlas y yo no los vi, entonces dije, esto no es cosa mía y me quedé apartado, y las otras dos ya no las vi yo.”

JOSÉ SALA declara en el juicio a Acusación Particular 1
“Que mientras estábamos desenterrando a las niñas la otra noche oí que hacían fotos y se grababa, el que salió, entró corriendo pero se dio cuenta el brigada y le echó, pero tiro dos o tres fotos”.

PEDRO CARBONERES, el funerario, manifiesta el 15 de enero de 1997
“Que los primeros que retiraron tierra de la fosa fueron miembros de la Guardia Civil que fueron los que procedieron en todo caso para el levantamiento del cadáver o cadáveres aunque en algunos momentos les ayudaban los apicultores que allí se encontraban”.

GABRIEL AQUINO declara en el juicio a Acusación Particular 1
“Que nos pusimos a cavar. Allí cavamos casi 3 o 4 herramientas. Todos. Yo también cavé”.

GABRIEL AQUINO declara en el juicio a Acusación Particular 1
“Que estuvimos cavando varias personas. Que yo se que cavé, los demás no lo sé. Que no cavó ningún guardia civil. Que de los funerarios no me acuerdo si cavaron.”

La irregularidad cometida permitiendo a un civil ajeno al caso como Aquino intervenir en la inspección ocular ya era grave. Pero se queda en una mera anécdota teniendo en cuenta que posteriormente, y con el juez instructor del caso ya presente consintiendo tal hecho, intervienen también cavando la fosa en la que se ubican los tres cadáveres. No solo lo afirman tan tranquilamente ellos, sino también el funerario, por poner un testimonio.

Nada justifica que participasen en tal acto, pero, en un intento desesperado y surrealista para buscar alguna ¿explicación? al respecto, uno puede pensar en la precipitación de los acontecimientos, en que iba a anochecer en breve y el tiempo apremiaba, en la tensión del momento, en el poco personal disponible, etc. Pero, ¿alguien cree que, de haber estado los colmeneros comprados, hubiesen éstos tragado también de antemano a participar en el desenterramiento de tres cadáveres putrefactos, violados y torturados?. Eso no es plato de buen gusto para una persona mínimamente normal.

Y mucho menos que este hecho lo recoja a posteriori tanto el sumario como lógicamente el juicio, con la vergüenza y la desacreditación que implica esto para los agentes de la G. Civil que se hallaban en el presunto escenario del crimen. Si ya de por sí el Cuerpo iba a quedar tocado ya que nunca se iba a dar caza a Anglés (puesto que éste ya había pactado su desaparición y vida fuera de España), qué menos que procurar que su imagen no se deteriore de un modo tan grave con la participación de dos ciudadanos en labores que no les corresponde, y con agentes del cuerpo delante como si nada fuera con ellos.

 

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