DESAPARECIDAS. GUÍA DE PREVENCIÓN Y ACTUACIÓN
Carta abierta a los padres de niñas y jóvenes

El Palleter. http://club.telepolis.com/casoalcasser/

"Es mejor encender una pequeña luz que quejarse de la oscuridad".
Confucio.


INTRODUCCIÓN

¿Por qué esta guía?

Los motivos son varios, pero la causa desencadenante ha sido la petición de algunas familias que nos hicieron llegar su angustia por lo que pudiera pasarle a sus hijas, fundamentalmente a raíz del reciente caso de Sonia Carabantes sucedido en Coín (Málaga), sin olvidar los casos de Ciudad Juárez en México.

¿Por qué ahora?

Tal vez por la alarmante cifra de desapariciones desde 1992, fecha en la que desaparecieron, entre otras, la joven Gloria Martínez Ruiz (en paradero desconocido) y las niñas de Alcàsser. Desde entonces más de 100 mujeres jóvenes han desaparecido, de las cuales unas 35 fueron encontradas asesinadas... y sólo en España.

¿Por qué no esperar a que sea el gobierno quien actúe?

Esta iniciativa no pretende excluir otras. Simplemente ha llegado el momento de decir Basta Ya y de acometer una actitud de defensa personal ante un fenómeno que ya no puede calificarse de coyuntural o temporal sino de estructural o permanente... porque de pequeños nos enseñaron que si algo se repite es estructural, no coyuntural, luego si tenemos que "convivir" con ese fenómeno mejor hacerlo desde la lucha y no la pasividad y cuanto antes se haga algo mejor que esperar con los brazos cruzados a que el gobierno haga algo. Sería una buena idea que el gobierno crease una Dirección General para Desaparecidos (o algo así) que integrara y coordinara bajo un mando único los distintos servicios policiales que habitualmente trabajan sin compartir información ni estrategias de investigación, una descoordinación que involuntariamente crea "ventanas de oportunidad" que pueden utilizar los secuestradores-asesinos.

¿Quién está detrás de estas desapariciones y asesinatos?

Puede haber de todo. La causalidad criminógena puede ser múltiple. Desde la huida voluntaria sin causa aparente, el eventual secuestro pasional de un amante despechado o un desconocido a la sistemática actividad de una red de tráfico de mujeres, esto es, desde actos individuales espontáneos hasta tramas mafiosas más o menos organizadas. Y, del mismo modo que no todo puede ser explicado desde un origen individual y libidinoso, igualmente no toda desaparición tiene su origen en una trama amplia de poder oculto... pero esta guía no está pensada para dirigir o dar pautas de investigación a la policía sino para servir de apoyo a quienes padecen el problema, tanto desde la prevención como desde la liberación y rescate.

¿Por qué nosotros?

Asumimos esta petición como un reto que involucra a muchas más personas de las que nominalmente forma nuestro colectivo. Del mismo modo que intentamos un tratamiento desenmascarador del caso Alcàsser junto con más ciudadanos, queremos contribuir en la medida de nuestras posibilidades a prevenir y/o contribuir en la causa de las desaparecidas, en nuestro país (España) o en cualquier otro. Además, el caso Alcàsser supuso en cierta manera un contraejemplo revulsivo de un inventario de "malas prácticas" en la investigación y el tratamiento judicial y mediático que deberíamos evitar con el fin de alcanzar precisamente su opuesto: un conjunto de "buenas prácticas" eficaces y aplicables. En este sentido esta guía no concluye aquí. Es un proceso de mejora continua que debería seguir con la aportación de más personas y más experiencias.

¿A quién va dirigida la guía?

A todas las personas sensibilizadas con la causa de las desaparecidas, pero especialmente a las mujeres, niñas o adolescentes que sufren con mayor intensidad la violencia de género y también a sus familias que, en última instancia, son las que tienen mayores instrumentos para prevenir y para denunciar casos de desaparición ante las instituciones correspondientes.

¿Cómo está organizada la guía?

Esta guía tiene tres partes diferenciadas. La primera pretende ejemplificar unas pautas estructurales de una desaparición tanto desde el punto de vista de la desaparecida como de su familia. Para hacerla más inteligible está escrita en clave subjetiva como un relato ficticio a modo de testimonio genérico para dar a conocer el contexto y las claves del fenómeno y servir de introducción a las otras partes. La segunda parte trata de la prevención, de aquello que se puede hacer para evitar el secuestro y la posterior desaparición. La tercera y última parte trata de la actuación una vez producida la desaparición.

 

I PARTE. PAUTAS ESTRUCTURALES DE UNA DESAPARICIÓN

1.1. EL TESTIMONIO FICTICIO DE UNA DESAPARECIDA.

Obviamente si estás desaparecida no podrás leer esta guía. Por ello, aunque nos dirigimos a ti, en realidad lo hacemos a las mujeres jóvenes, niñas o adolescentes que algún día podrían verse involucradas en una desaparición o un intento de secuestro. Lo hacemos pensando en ti, en lo que fuiste y lo que sigues siendo en nuestra memoria. Pues aunque físicamente no te encuentres entre nosotros, mientras te tengamos presente en el recuerdo estarás viva entre nosotros.

Tal vez, lo primero que pienses es que esta lucha contra la desaparición de mujeres no tiene remedio. Que la violencia de género es un eufemismo técnico que esconde una verdad histórica. Hay algo de verdad en ello. Muchas mujeres han sido secuestradas, violadas, torturadas y asesinadas a lo largo de la Historia. Es cierto. Pero, pensamos, la desaparición no tiene porque asumirse como una ley natural, como si se tratara de un derecho de pernada que bien sabemos se asumió como "natural" durante una época, pero ya no. Para todo hay un punto final, un Nunca Más. También para las desapariciones como la tuya.

Es posible que no quieras hacer memoria de lo que sucedió, cómo ocurrió tu desaparición. Comprendemos que no quieras relatar ese momento irreversible en tu memoria. Pero intenta hacerlo por las mujeres jóvenes, niñas o adolescentes que algún día pueden encontrarse ante tan desagradable fenómeno.

"Sucedió durante la noche, cuando el sol hacia tiempo que desapareció en el horizonte. Me encontraba sola. Caminaba en dirección a casa para asearme y acostarme. Venía de una fiesta con unas amigas y como ninguna tenemos edad para conducir nos acompañamos unas a otras, pero como yo vivo más alejada que el resto por ello me encontraba sola".

"Me esperaban. Ahora lo sé. Un vehículo de color gris oscuro con tres hombres dentro me cortaron el paso. Iban el conductor y dos hombres más en el asiento de atrás que bajaron rápidamente y me bloquearon por delante y por detrás. El de atrás me cogió del pelo y me tapó la boca con una especie de trapo mientras el de delante me cogió de las muñecas, me las puso juntas en la espalda y me puso una especie de brida de plástico como las que utilizan los electricistas. Entre los dos me llevaron a empujones hasta el coche. Debían ser muy fuertes porque yo me resistí pero no pude soltarme. No me dio tiempo a gritar. Estaba como paralizada. Sucedió todo muy rápido. Aún pienso que fue un mal sueño. Sólo sé que me introdujeron violentamente en el maletero del coche y me taparon la boca con un esparadrapo".

"Calculé que transcurrió entre una hora y una hora y cuarto hasta que el coche paró. Estaba en un garaje. Me bajaron del maletero tirándome del pelo y amenazándome con un enorme cuchillo. Perdí mucho pelo. Me bajaron hasta un sótano en el que sólo se veía una luz. Al fondo pude distinguir una pequeña bodega. Vi entonces el rostro de mis secuestradores y alguien más que no pude identificar pero parecía más mayor que los secuestradores. Por las señales que hacía entendí rápidamente que era el que mandaba. Ordenó a los secuestradores que me sentaran en una silla colocada bajo la luz. Me pareció ver a alguien más detrás del hombre mayor. Éste se acercó a mí con cierto aire paternalista y con los ojos lascivos me acarició suavemente el pelo. Pensé que tendría compasión de mí. Sin embargo allí comenzó mi horror. Miré al suelo y comprendí la verdad de mi destino. La silla donde estaba sentada estaba encima de unos plásticos a modo de alfombra. Comprendí que no saldría viva de allí. Me golpearon hasta que perdí el sentido. Después fui un juguete para ellos. Hicieron todo lo que quisieron con mi cuerpo. No recuerdo nada más".

"Al amanecer perdí la vida. Mis asesinos, saciados de mi muerte y de la droga que consumieron durmieron durante todo el día. Al anochecer me llevaron metida en el maletero de otro coche distinto enrollada en los plásticos ensangrentados que sirvieron de alfombra. Eran los mismos secuestradores de la noche anterior. Me llevaron a un descampado cercano a un basurero ilegal y entre los tres secuestradores prepararon una pequeña fosa con la ayuda de unos picos y palas que llevaban. Se alumbraron con los focos del coche. Me sepultaron bajo tierra y restos de basura. Quemaron el plástico y se marcharon. Sé que mi familia y mis amigos me buscaron incansablemente durante semanas. Todo en vano. Nunca me encontraron".

 

1.2. EL TESTIMONIO FICTICIO DE LA FAMILIA DE UNA DESAPARECIDA

Vosotros, padres de la desaparecida, sabréis mejor que nadie el dolor por el que pasasteis. Primero fue la incertidumbre, después la confirmación de que nunca la encontraríais viva y por último el dolor de no poderle dar una sepultura digna, el decir, aquí yace nuestra hija.

Pensaréis, probablemente, que tenéis algo de culpa por su desaparición. No es así. La chica no se fue por voluntad propia. Fue forzada, violentada. Fue un secuestro en toda regla. Sólo que en este caso no pidieron rescate. Sólo satisfacción para sus instintos sádicos y libidinosos.

Es posible que no queráis hacer memoria de lo que sucedió desde su desaparición. Comprendemos que no queráis relatar ese momento irreversible. Pero intentad hacerlo por los padres que algún día pueden encontrarse en esa tesitura y puedan servirse de vuestra experiencia.

"La dejamos marchar un viernes por la noche a una cena con unas amigas. Ya nunca pudimos volverla a ver. En la mañana, temprano, nos dimos cuenta de su desaparición. Llamamos inmediatamente a la guardia civil. Todo el pueblo se movilizó espontáneamente en busca de nuestra hija. Se organizaron patrullas de ciudadanos en su busca. Todo el pueblo colaboró. Les estamos muy agradecidos."

"En medio del jaleo de la desaparición y la búsqueda llegaron los medios de comunicación. Todos pedían entrevistarnos. Nos abrimos a todos los reporteros que querían saber de nuestra hija, sus gustos y aficiones. También nos pidieron fotos. Todo fueron facilidades para la prensa. Pensamos que aquello era bueno para su repercusión social y para que más gente pudiera reconocer a nuestra hija por las imágenes de la prensa y la televisión. Reconocemos ahora que aquello parecía un circo, pero la vorágine de gente con ganas de ayudar, las cámaras de televisión y la incertidumbre de no saber nada de nuestra hija nos hizo perder la medida de la discreción y la mesura".

"Pasaron los días y poco a poco fueron marchándose los periodistas, seguramente llamados por noticias más urgentes. Las patrullas se distanciaron de cada día a cada semana y al final quedó en un acto simbólico que se repetía cada aniversario de su desaparición. Pasó igualmente con la policía y la guardia civil que en un primer momento dedicaron muchos recursos humanos y técnicos, para después olvidar casi por completo el caso, seguramente por otros casos más urgentes. Desde el Gobierno se nos aseguró la máxima prioridad a un caso que tenía amplia repercusión pública y se nos dijo extraoficialmente que había buenas pistas sobre varios sospechosos pero al final todas estas expectativas se frustraron, no sabemos si porque querían darnos falsas esperanzas o porque los asesinos fueron más inteligentes que la policía. Nunca lo sabremos porque la política informativa del Gobierno en estos casos de desaparecidas es muy hermética".

"El Ayuntamiento del pueblo nos ofreció gratuitamente ayuda psicológica y la Iglesia también nos ofreció su apoyo pastoral. Pero, aún con esas ayudas y sabiéndonos vivos, sabemos que algo de nosotros murió con la desaparición de nuestra hija".

 

II PARTE. GUÍA PARA PREVENIR UNA DESAPARICIÓN

2.1. GUÍA DE PREVENCIÓN PARA POTENCIALES DESAPARECIDAS

Para usar correctamente esta guía es conveniente recordar la situación genérica creada en la desaparición ficticia anterior. Estoy nos ayudará a visualizar mejor las respuestas preventivas.

Tal vez lo primero y más obvio es definir que clase de desaparición se trata: voluntaria o involuntaria. En el primer caso debería ser responsabilidad de la persona que decide marcharse de un entorno familiar el anunciar que efectivamente se marcha de manera voluntaria o, si esto no es posible por razones de desavenencias o conflictos familiares, dejar alguna pista, mensaje o carta de que la desaparición es voluntaria a fin de que no se "disparen falsamente las alarmas" de una sociedad y unas familias de por sí sensibilizadas con la desaparición de mujeres, niñas o adolescentes. Obviamente esta clase de desapariciones voluntarias no son objeto de esta guía, en la que el término desaparición se entenderá en adelante como involuntaria y forzada por terceras personas.

La ONU, define la DESAPARICIÓN FORZADA como "el arresto, detención o secuestro de una persona en contra de su voluntad, privada de su libertad de alguna u otra forma por agentes del gobierno de cualquier servicio o nivel o por obra de grupos organizados o de particulares que actúen en nombre del gobierno o con su apoyo directo o indirecto, su autorización o su asentimiento, quienes se niegan a continuación a revelar la suerte de esas personas o el lugar donde se encuentran o a reconocer que están privadas de libertad, sustrayéndolas así a la protección de la ley". Indudablemente es una definición que no incluye la desaparición por móviles sexuales, sádicos o de cualquier orden distinto al político, pero es una buena aproximación al fenómeno... tal vez habría que sugerir a la ONU que modifiquen esta definición...;-)

Toda desaparición forzada se inicia con un secuestro o intento de secuestro. O tal vez mucho antes si existe una planificación previa. En este caso existirá un trabajo anterior de los secuestradores: seleccionar a su víctima. Un trabajo que pueden hacer los mismos que van a realizar materialmente el secuestro o encargarlo a unos "ojeadores". En cualquier caso ese trabajo previo siempre será "invisible" a efectos prácticos de prevención pues hasta que no se realiza el hecho fáctico del intento se secuestro es muy difícil probar que existió.

El secuestro a su vez puede ser explícito desde el primer momento (por ejemplo si se inicia con un asalto con agresión) o puede ser "sobrevenido" a posteriori, una vez esté confiada la víctima (por ejemplo una vez aceptada la invitación a subir en autostop). Al primero lo llamaremos de Tipo I y al segundo de Tipo II. En cualquier caso esta distinción es gradual pues de hecho los secuestros de Tipo II se explicitan con un cambio gradual del comportamiento del secuestrador que termina siempre con un secuestro de Tipo I.

También existe una gran similitud entre los secuestros de Tipo I y II con las agresiones sexuales sin desaparición de la víctima, pues en ambos casos puede darse el mismo gradualismo. Evidentemente el agresor o agresores no van a comunicar a la víctima potencial si aquello es un asalto que termine en violación y nos dejará marchar o será un secuestro con desenlace mortal. Un criterio puede ser el número de agresores. Normalmente un secuestro requiere la superioridad numérica de los agresores. A excepción de que vayan armados. Si la proporción es 1:1 y no hay vehículo es casi seguro que estamos ante una agresión que no tiene porque terminar en secuestro con desaparición. Aunque la clave de que estamos ante un secuestro nos la proporciona la existencia del vehículo de agresor o agresores. Si hay vehículo de por medio (coche o furgoneta) es seguro que se trata de secuestro con desaparición. Ante la duda debemos esperar lo peor. Esto activará mejor nuestro instinto de supervivencia. No obstante el fenómeno de la desaparición es más amplio que el de la agresión sexual "común", que puede incluir tanto agresiones sexuales como sádicas pero en un contexto más complejo.

Por tanto, entender la dinámica del secuestro es vital para prevenir la desaparición pues una vez producida esta se reduce enormemente la libertad de elección de la víctima. Debemos ser conscientes que en la dinámica de todo secuestro existen cuatro etapas o fases: 1. CAPTURA; 2. TRASLADO; 3. CONTROL y 4. DESENLACE.

Las posibilidades de escape van de mayor a menor en función de cada fase, así durante la etapa de captura nuestras opciones de liberación son máximas, mientras que durante el control o encierro son mínimas, así como en el desenlace, donde nuestros grados de libertad son nulos o casi nulos. Luego actuemos en consecuencia y "pongamos toda la carne en el asador" durante la primera etapa.

Ante un secuestro explícito o de Tipo I la prevención es algo más compleja que la para el Tipo II. Pero en cualquier caso dado que son distinciones de graduación la prevención es igual de válida.

La clave de una buena prevención ante secuestros potenciales no se encuentra tanto en un cambio de hábitos como en una buena preparación física y mental.

La preparación física y mental puede ser practicada por medio de la defensa personal. Existe un abanico muy amplio de técnicas de defensa personal pero tal vez por su relación fuerza/eficacia el Judo y el Aikido son preferibles a otras técnicas. En cualquier caso apuntar que conocer estas técnicas en un grado no experto pero suficiente para repeler eficazmente un intento de secuestro puede hacerse en menos de cuatro semanas de entrenamiento. En algunas academias de artes marciales también existen cursos especializados de defensa personal que combinan diferentes técnicas que optimizan la relación fuerza/eficacia. Lo ideal es hacer esta formación en la infancia... pero nunca es tarde para aprender a defenderse. Otras disciplinas físicas y mentales como las compendiadas en el Yoga también son vitales para controlar nuestra respiración y las emociones e impedir que el miedo paralizante nos convierta en una presa fácil.

Pero, ¿qué hacer si no se conocen esas técnicas?. Veamos lo que dice un experto.

"Cuando luchen por su vida, conviértanse en seres totalmente feroces y despiadados. Sean máquinas y animales, una especie de Terminator y un león furioso". Sanford Strong, formador de policías.

Cuando nos enfrentamos a un asalto hemos de saber que seguimos teniendo opciones. Se trata de defender nuestra vida. En esas circunstancias se activa de manera natural nuestro "sistema de emergencia" interno. Es cuando se dispara la adrenalina. Es la señal de que nuestro cuerpo está preparado para hacer algo extraordinario. Pero depende de cada persona decidir si movilizará sus fuerzas con una respuesta activa o pasará a un estado de pánico paralizante. Idealmente una formación complementaria en arte dramático o en psicodrama puede ayudarnos a familiarizarnos con estas fuerzas naturales que surgen de nuestro interior. Pero, ante la ausencia de esta formación deberíamos saber que hay al menos cuatro opciones que tenemos a nuestra disposición para repeler una agresión:

Si decidimos luchar y no tenemos conocimientos de defensa personal hemos de saber que nuestro cuerpo tiene una serie de "armas secretas" como la cabeza (un buen golpe con nuestra frente en la cara del asaltante le hará más daño a él que a nosotros), los puños (un fuerte golpe en la zona de los ojos hará sangrar la ceja del asaltante impidiéndole la visión y un fuerte golpe en la garganta casi seguro que lo paralizará un buen rato), los pies (una buena patada en la entrepierna es el mejor paralizante o un buen pisotón), los codos (para usar contra la nariz o cualquier parte blanda del agresor) y las uñas y los dientes para usar contra cualquier parte y si es posible para arrastrar y llevarnos con nosotros restos de sangre o fibras del asaltante en el interior de nuestras uñas.

Hemos de entender que se trata de nuestra vida. Por tanto no es posible el juego limpio. O él o yo. Ese es el único pensamiento posible ante un asalto con agresión. Y mientras luchamos podemos gritar agresivamente. Nadie nos lo impide, sólo nuestro miedo.

¿Y si el agresor tiene arma de fuego o arma blanca?. La mayoría de especialistas considera que si el agresor va armado y no tenemos práctica en defensa personal es mejor no resistir. No obstante esta "receta" no siempre hay que tenerla en cuenta. Siempre hay que considerar el contexto. Lógicamente si estamos en una zona deshabitada o muy ruidosa al agresor le importara poco llamar la atención haciendo un disparo o haciendo uso de su arma blanca. Pero, incluso así, el agresor sabe que si nos mata o nos hiere de gravedad antes de culminar el objeto de su agresión habrá terminado el juego y tendrá que buscar otra víctima. El último interesado en usar el arma será el propio agresor salvo inexperiencia o falta de autocontrol. Luego aunque nos intimiden un arma de fuego o arma blanca no debemos ser presa de pánico. Recordad que en la naturaleza en muchas ocasiones la presa se convierte en depredador. Si estamos en una zona donde un disparo o nuestro grito de dolor puede llamar la atención entonces el arma aún siendo un elemento disuasorio no es definitivo. En tal caso actuaremos según nuestro instinto.

¿Debemos llevar arma de fuego o arma blanca?. La mayoría de especialistas recomienda que salvo excepciones no se lleven armas, particularmente si no tenemos experiencia con ellas. No obstante las mujeres tenemos siempre una "arma secreta" a nuestra disposición que nos acompaña siempre. Se trata de nuestro bolso. Llevar una piedra de unos 150 o 200 gramos en su interior puede transformar nuestro bolso en una peligrosa onda.

Hay un aspecto en el que debemos ser conscientes las mujeres con relación al agresor. Nos referimos al pelo, particularmente el pelo largo. Es nuestro peor punto débil. Si recordamos la anterior desaparición ficticia, la sujeción de nuestro pelo por parte del agresor es tal vez la mejor "arma" que tienen a su disposición. No significa esto que recomendemos que os cortéis el pelo, ni que renunciemos a estar guapas y atractivas para llamar menos la atención de los agresores, pero sí que tengamos en cuenta este punto débil y si vemos acechar el peligro nos recojamos el pelo, teniendo siempre a mano las oportunas gomas y pinzas. No se trata de condicionar nuestra vida o nuestra libertad sexual ante un eventual secuestro que igual nunca se produce pero sí de tener en cuenta nuestros puntos débiles que pueden ser aprovechados por el agresor o agresores.

Pero si el pelo largo puede ser un inconveniente, nuestras uñas pueden ser una "bomba de relojería" para el agresor. Unas buenas uñas, fuertes y cuidadas, con una longitud adecuada, sin estridencia pero femeninas, pueden esconder tras de sí restos de piel o sangre del agresor que sirvan para su posterior identificación. Recordad que ante un asalto, agresión sexual o intento de secuestro no puede haber juego limpio. Hay que ir a por todas, con las uñas (directamente a la cara) y los dientes (manos y brazos). Se trata de vuestra vida.

Hemos de entender que las opciones pueden ser combinadas de manera que tras una respuesta contundente por nuestra parte lo más recomendable es huir rápidamente del agresor para a continuación quedarnos paralizados escondidos en algún lugar seguro. Repeler el ataque infligiendo daño al agresor, huir rápidamente y esconderse en un lugar seguro debería ser la consigna para cualquier víctima de un asalto.

Si decidimos huir es mejor que lo hagamos con el calzado adecuado... y a falta del mismo es preferible descalzarse. Obviamente si vamos con tacones será difícil correr más que los asaltantes. Idealmente haber practicado footing o cualquier modalidad deportiva nos permitirá sacar el máximo provecho en la carrera.

Si decidimos gritar hagámoslo agresivamente para llamar la atención de las personas que estén cerca o en el interior de sus casas. Gritar "fuego" es quizá más conveniente que gritar "socorro" o "auxilio". Esto también puede ayudar a desconcertar a los asaltantes, así como gritar el nombre de algún amigo inexistente mirando en dirección contraria a los asaltantes por ejemplo "Pedro ven, ayúdame". Esto puede provocar que los asaltantes giren la cabeza hacia otro lado en dirección a nuestra mirada, una fracción de segundo que podemos aprovechar para golpear y huir.

Si decidimos quedarnos paralizados hemos de tener en cuenta entonces que nuestras posibilidades de no desaparecer se reducen a cero. No obstante siempre queda la opción de aprovechar el estado paralizante para observar detenidamente los rasgos faciales del asaltante o asaltantes como color del cabello, lunares, marcas en la piel, vestimenta o vehículo que utiliza.

La verdad es que la mejor defensa es la propia inteligencia. Si sentimos pánico estaremos confusos y no seremos capaces de pensar. Por ello la mejor manera de "movilizar nuestra ira" sea la de gritar y atacar. Hacer esto nos dará confianza y fuerza. Aunque los asaltantes sean más uno. Y tal vez la mejor manera de ejercitar la inteligencia es realizando una visualización, imaginando qué haríamos en una situación límite como esa. Imaginar y ensayar una "coreografía" de movimientos con otras amigas y amigos puede ser un buen ejercicio preventivo contra la agresión.

¿Y si fracasa la lucha?. Hemos de recordar que en el momento de la lucha lo más importante es emitir dos señales muy claras a los asaltantes: que no les va a ser fácil y que no les va a "salir gratis". Esto implica necesariamente que nuestra intención es "dejar huellas" de nuestra agresión (particularmente en el rostro del asaltante) para que aún en el supuesto nos reduzcan queden rastros ineludibles en sus rostros que puedan servir de pista en una investigación posterior... porque no siempre es fácil ofrecer una coartada sólida a una cara con arañazos y golpes. Si algo debe quedar claro es precisamente esto: el asaltante o asaltantes deben quedar "marcados" para que aunque logren su propósito no quepa duda alguna de que las marcas fueron realizadas durante una pelea con una mujer.

En cualquier caso hemos de tener en cuenta que para que se produzca un secuestro de Tipo I o Tipo II se deben dar antes una serie de circunstancias favorables para el secuestrador pues si hemos de suponer una cierta "inteligencia" (todo secuestro exige unos preparativos y una cierta planificación... incluso un plan de contingencias... cosas que evidenciarán un mayor o menor grado de "experiencia" del secuestrador o secuestradores) a quien realiza el secuestro esta "inteligencia" es precisamente lo que tenemos que derrotar antes de llegar al asalto. Debemos ser conscientes de que la mayoría de secuestros registrados se producen al aire libre, mientras la víctima se encuentra en un descampado o en un lugar poco transitado o de madrugada o en una carretera esperando un autobús o haciendo autostop. Para ello hay una serie de medidas que deberemos de tener en cuenta para no dar más facilidades de las necesarias:

 

Estas medidas son igualmente válidas para prevenir atracos, robos o agresiones sexuales. Son medidas cautelares que no pretenden condicionar tu vida por el riesgo de sufrir una agresión hipotética. Se trata de estar preparada por si esa eventualidad se produjera. Se puede prevenir sin necesidad de renunciar a una diversión sana ni limitar nuestras actividades.

 

2.2. GUÍA DE PREVENCIÓN PARA LAS FAMILIAS

Legalmente la responsabilidad de las familias es directamente proporcional a la edad de la persona bajo su patria potestad. La prevención cuando se es niña o adolescente recae más sobre los padres que sobre las propias niñas o adolescentes. Por ello es importante que algunas de las recomendaciones realizadas en el apartado anterior sean tenidas en cuenta por los padres.

Tal vez el mejor regalo que podemos hacer a nuestras hijas pequeñas sea aprender a defenderse y a desenvolverse en la vida. Por lo general las niñas son más aplicadas en los estudios que los niños. Pero en muchas ocasiones las familias descuidan la preparación física de las niñas o consideran que deportes de contacto como el Judo o el Aikido pueden ser perjudiciales son poco femeninos. La verdad es que nada más lejos de la realidad pues son deportes pensados para una relación de inferioridad de recursos físicos. En Judo por ejemplo un niño de apenas 30 kilos puede tumbar a un adulto de más de 90 kilos. El peso y la fuerza no lo es todo en la lucha. Cuenta sobre todo la agilidad, la rapidez y la inteligencia de movimientos. Igual podríamos decir del Yoga practicado por millones de mujeres en el mundo. Hasta embarazadas. Todas estas técnicas que podríamos llamar de "supervivencia" son tal vez la mejor "herencia" que podríamos dejar a nuestras hijas.

Igualmente es vital que las familias se preocupen por educar la autoestima de las niñas. En última instancia la mejor defensa es la propia inteligencia y las ganas de vivir. La autoestima y la asertividad son recursos mentales tan importantes como una buena forma física. Lo primero que detectan los agresores es el sentimiento de derrota mental de la víctima. Las ganas de luchar y salir adelante se pueden educar y para ello es fundamental el cariño y la dedicación de la familia.

Además de todo lo que se puede hacer en el ámbito familiar y educativo no hay que pasar por alto lo que las familias pueden hacer en el ámbito social, reclamando a las autoridades municipales y gubernativas más iluminación en zonas de poco iluminadas y más seguridad pasiva y activa en lugares donde estadísticamente se conozca un importante incremento de las agresiones. Igualmente la solidaridad con otros padres cuyas hijas hayan sufrido agresiones sexuales o desapariciones. Debemos ser conscientes de que este fenómeno no es coyuntural, es estructural y por tanto a cualquiera nos puede pasar. Que los padres nos organicemos para garantizar la seguridad de nuestras hijas no algo extraño sino lo más natural del mundo. Y si los políticos o los responsables de la seguridad o sus voceros mediáticos no lo entienden o dicen que exageramos, peor para ellos por no tener buenos asesores ni sensibilidad social. Más pronto que tarde estarán de acuerdo en que hay que hacer algo, aunque como buenos políticos querrán apuntarse el tanto. Pero los padres no tenemos que hacer la vida fácil a los agresores... ni a los políticos.

Por último, no se trata de crear más "alarma social" de la que ya crean de por sí estas agresiones. Se trata de prevenir y de estar preparados por si alguna vez se produjeran, de la misma manera que los padres tenemos seguros para nuestros vehículos y casas, tener previsto el "mejor seguro" para nuestras hijas: su propia autodefensa.

 

III PARTE. GUÍA DE ACTUACIÓN ANTE UNA DESAPARICIÓN

3.1. GUÍA DE ACTUACIÓN PARA DESAPARECIDAS

Una vez producido el secuestro las posibilidades de escape se reducen enormemente, pero no exactamente a cero. Una vez secuestrada debemos saber que existe aún una posibilidad de escapatoria, aunque mínima si nos encontramos a bordo de un vehículo. Debemos ser conscientes como decíamos en el apartado anterior que en la dinámica de todo secuestro existen cuatro etapas o fases: 1. CAPTURA; 2. TRASLADO; 3. CONTROL y 4. DESENLACE.

Las posibilidades de escape van de mayor a menor en función de cada fase, así durante la etapa de captura nuestras opciones de liberación son máximas, mientras que durante el control o encierro son mínimas, así como en el desenlace, donde nuestros grados de libertad son nulos o casi nulos. Luego actuemos en consecuencia y "pongamos toda la carne en el asador" durante la primera etapa.

Si nos han capturado estaremos probablemente en el interior de un vehículo que nos trasladará hasta un lugar seguro para los secuestradores. El lugar de destino para la etapa de Control puede ser desde el propio vehículo aparcado en medio de un bosque hasta el sótano de una casa de campo. Dependerá del nivel de medios disponibles de los agresores. Si seguimos conscientes y con alguna libertad de movimientos aún tendremos oportunidad de hacer algo dentro del vehículo. Tal vez la opción de huida no sea posible, pero si podemos gritar, patalear o desconcertar al conductor hagámoslo. La consigna debería ser provocar caos y confusión dentro del vehículo. Tener un accidente de tráfico es, dentro de los daños posibles el que tal vez nos convenga. Aún si nos amenazan con un disparo en el interior del vehículo no temamos. Recordar que al agresor le interesa que el traslado hasta la etapa de Control se realice estando viva la víctima. Debemos tener en cuenta que nuestra capacidad de violencia ha de llegar a su punto álgido durante el Traslado. Ahí nos jugamos el todo por el todo. No habrá una segunda oportunidad. Tal vez perdamos la vida. O la ganemos. Eso nadie lo sabe. Pero lo que es casi seguro es que una vez hayamos entrado en la etapa de Control nuestras opciones serán casi cero. Tendremos que arriesgar el todo por el todo durante la etapa de Traslado.

Si aún a pesar de pelear como una auténtica leona durante el traslado nos consiguen llevar hasta la etapa de Control, aunque nuestras opciones de lucha física sean casi cero, si seguimos conscientes aún tenemos la baza de nuestra capacidad de lucha mental. Para empezar es muy posible que los responsables del secuestro, actúen o no por cuenta de terceros, prefieran descansar un momento antes de emprender su particular camino al infierno con nosotras. La lucha cansa también a los atacantes. Debemos intentar estar conscientes. Pediremos agua. La exigiremos. Mejor con azúcar, limón y algo de sal (suero fisiológico). En cualquier caso no tenemos que "pactar" nada a cambio. Si podemos gritar seguiremos gritando. Si podemos hablar intentaremos conseguir la liberación por el procedimiento que sea. Aquí no puede haber "recetas". Cada mujer debe actuar como mejor sepa y pueda. La clave es estar despierta todo el tiempo posible. Si nos dan de comer no admitir otra cosa que no sea agua embotellada y fruta. Debemos hidratarnos. La astucia y el instinto serán la clave para sobrevivir. Y la memoria. Recordar todos los detalles que podamos. Si salimos con vida serán nuestra única posibilidad de dar pistas a los investigadores.

Si a pesar de todo los secuestradores han conseguido su propósito criminal y creemos que está próxima la etapa de Desenlace, sólo nos queda intentar una última cosa: suplicar que aunque malheridas nos dejen cerca de alguna carretera transitada. Si no acceden a ello y su propósito es claramente nuestro asesinato nos queda la última oportunidad de salir con dignidad del trance. Suplicar una muerte rápida y que dejen nuestro cuerpo cerca de una población no sin antes recordar en esos últimos momentos todo lo que de bueno nos ha pasado en la vida. Y si somos creyentes hacer una última oración.

 

3.2. GUÍA DE ACTUACIÓN PARA FAMILIAS DE DESAPARECIDAS

Si al final se produce la inevitable desaparición debemos recordar que sólo hay un culpable: el o los secuestradores de nuestra hija. No debemos culpabilizarnos, pues de la misma manera que explicábamos que lo peor que le puede pasar a una víctima es sentirse presa del pánico, lo peor que le puede pasar a unos padres es sentirse presos del sentimiento de culpabilidad.

En casos de desaparición se acostumbra a dejar pasar 24 horas... por si no se trata de una desaparición forzada. El problema es que no siempre es fácil distinguir una desaparición voluntaria de una forzada en las primeras horas. Es responsabilidad de los padres discriminar entre una y otra. Para esto no hay "recetas" fáciles. Tal vez los "hábitos" de las hijas sean las mejores señales para juzgar si se trata de una cosa o de otra. Por ejemplo, si es la primera vez que sucede un retraso de más de 4 horas y nuestra hija tenía previsto ir a casa a dormir... es un buen motivo para preocuparse. Afortunadamente hoy existen los teléfonos móviles. Esto puede reducir notablemente nuestra incertidumbre como padres. Una llamada a tiempo puede evitar desasosiegos innecesarios.

En cualquier caso un retraso superior a 6 horas y sin saber nada ya es motivo de alarma. Aconsejamos por tanto que se denuncie la desaparición lo más pronto posible, aunque sea antes de las preceptivas 24 horas. Una denuncia en el puesto de la Policía Local, Policía Nacional o Guardia Civil más cercano, acompañado de una foto reciente de nuestra hija. También es importante informar al Ayuntamiento que, de alguna manera, es la "representación política" más próxima a los ciudadanos. Que los políticos comiencen a "mover el trasero" en estos casos de desaparecidas no es malo.

Posiblemente pasadas las preceptivas 24 horas dará comienzo la búsqueda oficial... pero mientras tanto procuraremos combinar adecuadamente el descanso y la búsqueda de nuestra hija. Es conveniente que la familia haga causa común y para ello nada mejor que hacer turnos para descansar. Si reúne las condiciones de accesibilidad y comunicaciones, nuestra casa deberá convertirse, junto con la policía, en un centro alternativo de información. Dejemos que la policía haga su trabajo... pero sin abandonar nunca nuestra responsabilidad como padres. En estos casos es casi preferible pecar por exceso que por defecto... y cuando tengamos alguna duda de lo que es correcto o incorrecto recordemos que nuestra hija está luchando como una leona por su vida.

Probablemente si la desaparición supera las 48 horas la noticia saltará a los medios tanto locales como nacionales. A partir de ese momento irreversible comenzará una etapa para la que ningún padre o madre nace enseñado. Y nadie nos entrena que hacer en estos casos. Los medios de comunicación no son siempre neutrales. Y debemos saber que lo que prima en los medios es la rapidez, la noticia es la noticia, no hay tiempo para investigar, para analizar... es una vorágine que entrará en nuestra vida y para la que no estamos preparados. Tal vez, como ejemplo a no imitar, se encuentra aquel programa en directo de una conocida presentadora sobre el caso Alcàsser. Que se forme algo de "circo" alrededor del caso de una desaparecida puede no ser controlable por los padres... pero dejarse arrastrar por la inhumanidad del medio o la servidumbre de la publicidad, sí. Desde luego intentaremos huir de los "culebrones" televisivos como de la peste. Un principio de actuación puede ser el siguiente: la desaparición de nuestra hija es pública, pero su vida y la nuestra es privada. Alternativamente se puede ofrecer una salida digna a los medios audiovisuales: permitirles emitir un comunicado o entrevista de corta duración previamente grabada.

Aunque aquí también hay sus más y sus menos. En realidad la relación con los medios y los padres de desaparecidas siempre será una relación de amor-odio. Los padres necesitamos que la opinión pública y los poderes públicos no se olviden de nuestra causa. Por otra parte los medios de comunicación necesitan constantemente "estar a la última". Además está el rating o "índice de audiencia". Y estos casos son verdaderas máquinas de generar noticias... y audiencia. Es normal. La gente queremos saber. No es sólo morbo, aunque también. Estos casos nos afectan profundamente como padres. El morbo es un subproducto indeseable que acompaña a estos casos. Pero para limitarlo existe un mercado paralelo de noticias: la conocida "telebasura" y la "prensa amarilla". Por ello la relación de los padres con los medios es complicada y no siempre los padres sabemos discriminar que medios o programas son los más adecuados o que profesional del periodismo respeta mejor el equilibrio entre lo noticiable y lo privado, entre el dato y el morbo. Aquí hemos de aprender de errores pasados... de todos conocidos... pero tampoco hay "recetas"... no existe ninguna "vara de medir" más que nuestra propia conciencia. En ocasiones lo deseable es disponer de amigos que hagan de portavoces de la familia y no involucrarse emocionalmente en los medios. A falta de ello, un abogado puede ser la mejor opción. Y sólo como último recurso que sea el padre o la madre.

Respecto a la relación con los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado también habría mucho que decir. Es deseable que se cree una relación fluida entre los responsables de la investigación y la familia. O exigirla si no existe tal iniciativa por parte de la policía. Normalmente se tiene por norma informar puntualmente a la familia, pero en muchas ocasiones esta responsabilidad se diluye. Por ello no hay nada mejor que exigirla al máximo nivel, ministro de Interior incluido. Debemos ser conscientes que nuestra responsabilidad como padres no termina dando por sentado que la policía investigará concienzudamente. Debemos saber que la policía hará su trabajo generalmente bien, pero no por ello debemos olvidar que estos profesionales están sometidos a una gran presión, presión por cerrar el caso cuanto antes y presión por los casos que se acumulan. Por ello, aunque resulte difícil, deberíamos mantener una relación justa pero sin caer nunca en la crispación. Una actitud constructiva y sugeridora es lo deseable, pero sin caer en los extremos de la alienación o del "ir por libre".

Es muy posible que lo primero que investigue la policía sea el círculo familiar y de amigos de nuestra hija desaparecida. Normalmente la policía actúa bajo la teoría de los "círculos concéntricos"... esto es, primero se sospecha de los conocidos de nuestra hija hasta que se descartan para comenzar a sospechar de los no conocidos, aunque raramente se descartan los conocidos. Lógicamente toda la presión de la policía será en los primeros círculos de familiares y amigos. Es dónde más fácil es investigar. Los pinchazos telefónicos serán la norma. También la toma de declaraciones y huellas. O de ADN. No obstante, no está de más recordar a estos investigadores que como decía aquél viejo economista: "todos somos esclavos de alguna teoría"... formulada en otros tiempos y para otros tiempos... y por tanto la teoría de los "círculos concéntricos" no es más que eso, una teoría... que en general es buena cuando se tiene un sospechoso cercano y tan sólo hay que encontrar el móvil... o viceversa... pero los secuestradores de nuestra hija no tienen porque seguir esa lógica tan previsible. De hecho otras teorías abogan por buscar patrones de conducta antes que móviles, que sólo valen para justificar una relación causa-efecto cuando se sospecha de alguien. Por el contrario, la búsqueda de patrones se asemeja más al cruce de datos con otros casos similares sin resolver o resueltos de manera insatisfactoria. Por ello, como sugerencia a los investigadores, decirles que existen otras teorías como por ejemplo la teoría de los "modus operandi" según la cual lo que determina la identidad de un criminal no es la cercanía o conocimiento íntimo de su víctima sino las pautas criminales en otros casos similares.

Por tanto que investiguen todo lo que quieran a los familiares y amigos... pero que no olviden la "impronta criminal" del caso de nuestra hija con otros casos similares, locales o nacionales. Así, recordemos que históricamente existió un caso en Macastre (Valencia) en 1988-1989 similar al que sucedió en Alcàsser (Valencia) en 1992-1993... pero jamás se intentó cruzar datos... tal vez porque se encontró un "culpable oficial" (de los que luego hablaremos)... cosa distinta a lo que sucedido en el caso de Mijas (Málaga) en 1999 que afortunadamente sí se cruzaron datos con el caso de Coín (Málaga) en 2003 que dieron resultado positivo... y probablemente lo dieran en más ocasiones si la Policía y la Guardia Civil decidieran compartir información en otros casos de desaparecidas.

Y respecto a la opinión pública más cercana, los amigos y vecinos cuya ayuda es vital durante las primeras horas y días de búsqueda. Es el complemento solidario necesario para la investigación de la policía. Para ellos todo debe ser facilidades y una enorme gratitud. Contar con la colaboración del Ayuntamiento, Cruz Roja y Protección Civil será muy valioso, al igual que cualesquiera otras instituciones o asociaciones. Contar con una coordinación de todos ellos será labor del Ayuntamiento en colaboración con la policía o en su defecto de la institución o persona que mejor sepa liderar al equipo humano voluntario. Llevar un diario familiar desde el primer día de desaparición de nuestra hija también nos ayudará psicológicamente a expresar sentimientos o ideas creativas y... quien sabe, algún día también puede ayudar a futuros padres que pasen por ese trance.

Si finalmente el caso acaba en fatal desenlace es altamente deseable nombrar cuanto antes a un abogado y reclamar una segunda autopsia, además de la oficial. Esto por norma. Y tanto si el Juez de Instrucción la admite como sino evitaremos incinerar el cuerpo... tal vez sea necesaria una tercera autopsia o tal vez el Juez cambie de opinión si en primera instancia no aprobó la segunda autopsia. Y si el Juez lo admite, procurar estar presentes en el levantamiento del cadáver... tanto para identificar positivamente el cuerpo como para evitar posibles contradicciones posteriores.

Aunque sea doloroso, como padres seremos testigos y notarios de que las cosas se hacen correctamente. Idealmente es deseable que se grabe en vídeo todo el levantamiento... el ojo de la cámara será un testigo objetivo y neutral de cuanto se muestra... decimos esto porque de alguna manera todas las irregularidades y contradicciones (entre el atestado de la Guardia Civil y el del Juez, objetos que no registró el Juez en su acta de levantamiento pero "aparecieron" sospechosamente en el atestado de la Guardia Civil) de un caso tan paradigmático como el de las niñas de Alcàsser se podría haber evitado grabando en vídeo todo el levantamiento y registrando las imágenes de toda la escena del crimen y los objetos presentes... un levantamiento que podría haber realizado el equipo de la UCO de la Guardia Civil con minuciosidad arqueológica y grabado en vídeo como suelen hacer... pero al parecer "instancias superiores" consideraron que no debía participar ese equipo de elite y al final el levantamiento se realizó sin el rigor y los medios que se deben emplear en estos casos. Por ello debemos asegurarnos que el levantamiento del cuerpo se hace con todas las garantías, protocolos y procedimientos de investigación que exige la comunidad científica en esta clase de delitos... y con paciencia arqueológica... y si se hace de noche se habilitarán potentes focos alimentados mediante generador eléctrico o se esperará al día siguiente... pero nunca la proximidad de la noche justificará la prisa en la recogida de muestras y el estudio del más mínimo detalle de la escena del crimen.

Si nos lo podemos permitir, que uno de los dos, padre o madre, se libere del trabajo durante un tiempo y se mantenga informado puntualmente. La selección del abogado tampoco es fácil. No bastará con elegir un abogado "televisivo". Las más de las veces no son los más convenientes. Bastará que sea discreto pero eficaz y conozca muy bien los protocolos de investigación y el Derecho Procesal. Al igual que un buen forense, a ser posible de un colegio médico distinto a los forenses oficiales... por aquello de evitar en lo posible las "servidumbres corporativas".

¿Y si la policía al fin encuentra a un sospechoso?. Nuestra actitud debería estar alejada de las tentaciones de venganza. En primer lugar porque no sería el primer caso que el sospechoso atrapado resulta ser inocente. Una buena dosis de tranquilidad y paciencia hasta que se demuestre la culpabilidad del sospechoso es necesaria. Una buena recomendación a nuestro abogado sería mantener la total independencia con el ministerio público pues normalmente los fiscales son meras correas de transmisión de la policía, así que nuestro abogado no debería contentarse con "chupar rueda" de las acusaciones del fiscal sino hacer algo más que eso. Sabemos que el ordenamiento judicial español no siempre ve con buenos ojos esta situación pues judicialmente la "acusación particular" es una especie de "fiscal bis".

Volvemos otra vez a recordar el caso Alcàsser y como el Presidente del Tribunal llamó la atención varias veces a la "acusación particular" de algunos padres por no acusar al único sospechoso-acusado... y es que el propio sistema judicial no ve con buenos ojos que la "acusación particular" utilice su posición para cuestionar o criticar la labor de la policía y mucho menos dudar sobre la culpabilidad del acusado. No obstante si nuestro abogado es inteligente sabrá desembarazarse de las adherencias obsoletas del sistema judicial y atenerse a lo esencial de todo proceso judicial: establecer la verdad de lo sucedido. Recordar que el papel de nuestro abogado no es el de "agradar" al fiscal o seguirle la corriente. Cada uno tiene su cometido.

Como padres, nuestras instrucciones al abogado deber ser claras: no queremos falsos culpables o de ficción... diremos no rotundo a los "culpables oficiales de pacotilla", queremos al culpable o culpables reales. No se trata de que la Justicia nos entregue "un cualquiera" para que nos tranquilicemos y nos quedemos calladitos. No queremos cabezas de turco para saciar nuestra sed de justicia. Queremos la verdad. Y por supuesto, no queremos "presos de alquiler" en la cárcel a costa de nuestros impuestos. Si algo hemos aprendido los padres del caso Alcàsser es a decir basta ya de mentiras de Estado. Por ello no tendremos prisa por llegar al juicio oral. Que se reúnan todas las pruebas, mejor si son biológicas y físicas. Que no se deje de investigar, aunque el sospechoso se autoinculpe y si lo hace que demuestre físicamente la verosimilitud entre lo que dice y lo que hizo. Que se realicen todas las reconstrucciones posibles y se graben en vídeo, mejor con la presencia del sospechoso y del Juez de Instrucción. Y si hay más de un sospechoso que se realicen todos los careos necesarios. Que se investiguen todas las pistas, no sólo las que conducen al sospechoso más fácil. Y cuidado con el exceso de casualidades. Más de una vez, como sucedió con el caso Alcàsser, un exceso de casualidades es síntoma de manipulación. Si al final es condenado el sospechoso que efectivamente se demuestra con pruebas (y no sólo con confesiones dudosas o débiles indicios) entonces dar por terminada nuestra lucha... pero si así no fuera entonces nuestra lucha deberá continuar... al menos hasta que el o los verdaderos asesinos de nuestra hija se encuentren entre rejas. Sólo entonces podremos descansar.

Por todo ello, la participación de los padres es un factor importante para el avance de los casos. Si uno de los dos puede trabajar a tiempo completo junto con el abogado puede lograr que el caso no se duerma en los pasillos de los juzgados o en los expedientes de la policía judicial. La conclusión amarga es que si la familia tiene tiempo, dinero y formación, aumentan las probabilidades de que se investigue bien y se llegue a la verdad. Mandar cartas a los medios de comunicación, a los poderes públicos, al Gobierno y al Parlamento. Entrevistarse con altos funcionarios de Interior o con Jueces de Supremo. Pedir firmas a lo largo y ancho del país es otra alternativa. Y si los poderes públicos no nos hacen caso, plantearnos la posibilidad de llevar el caso al extranjero... suele ser el arma más eficaz (de alguna manera todos los Gobiernos tienen miedo a que se vean las "vergüenzas y trapos sucios" domésticos más allá de las fronteras)... Parlamento Europeo, Tribunal Europeo de Derechos Humanos, la misma ONU, etc. sin descartar acciones no violentas como manifestaciones y huelgas de hambre. Movilizar a la opinión pública será obligatorio para no caer en el olvido.

¿Solicitar donativos para sufragar los gastos de viajes y otros?. ¿Por qué no?. Nadie nos lo impide, de la misma manera que nadie está obligado a darnos, nadie está obligado a reclamarnos. En última instancia será una decisión personal e intransferible. Si tenemos algún reparo o queremos protegernos de posibles maledicencias podemos nombrar a un notario que haga de tesorero y si los donativos exceden con mucho los gastos podemos donar el resto a una institución benéfica.

Pueden ser necesarios varios años de lucha en los tribunales o a través de los medios de comunicación para obtener la verdad, por lo que sólo aquellos padres dispuestos o capaces de ofrecer resistencia a largo plazo pueden lograrlo. Y, si no se tienen todos esos recursos siempre cabe la posibilidad de extender nuestra lucha a través de la Red, Fundaciones y de ONG's de Derechos Civiles para que la lucha permanezca viva y pueda ser conocida o continuada por otras personas solidarias, incluso más allá de nuestras fronteras, cuando el peso de los años nos impida continuar la lucha... la lucha de la memoria contra el olvido.

 

El Palleter

Colectivo en lucha por la verdad del caso Alcàsser