Carta Num. 22: HUELLAS DEL CESID EN EL "CITY OF PLYMOUTH"




Hola de nuevo,

En la madrugada del pasado 7 de Abril de 2001, con nocturnidad y alevosía, la periodista madrileña afincada en Valencia, Esmeralda Velasco y sus "periodistas de investigación" de Antena-3 TV, nos ofrecían su versión sobre el paso de Antonio Anglés por el "City of Plymouth", el famoso barco mercante inglés, cambiado de nombre por el de "Pacheco". Al día siguiente y sin solución de continuidad, la periodista Teresa Domínguez, responsable de "Sucesos y Tribunales" en el diario Levante-EMV (El Manipulador Valenciano, como dice nuestro amigo Viriato) nos contaba lo mismo pero en formato de novela en fascículos, en tres entregas. Pero las dos periodistas en realidad no contaban nada nuevo. No hacían más que repetir lo que dice la versión oficial, perdón, la versión 1.0... la versión de la Policía Nacional del señor Juan Gabriel Cotino... porque la Guardia Civil del señor Santiago López Valdivielso tiene su propia versión, la versión 2.0 (ver la revista Interviú, la revista "apesebrada" del Ministerio de Interior, del 7 de Mayo de 2001), noticia ya comentada en el Foro.

Lo más curioso de esa supuesta huida de Antonio Anglés son los esfuerzos que hacen algunos periodistas por "demostrar" que efectivamente es Antonio Anglés el que aparece (y desaparece) ante los ojos de algunos testigos... pero, desde El Palleter, opinamos que ahí hay gato encerrado porque en todos los casos (excepto en el caso del toxicómano y confidente de la policía portuguesa Joaquim Carvalho... lo cual dice poco de su credibilidad dada su "facilidad de compra") los testigos a los que se les aparece el supuesto Antonio Anglés, al final no reconocen a Antonio Anglés en las fotografías que les muestra la policía. Ni siquiera a los tripulantes del "City of Plymouth", lo que resulta sorprendente pues se trata de los únicos testigos que tuvieron contacto varios días con el presunto Antonio Anglés. Pero es que, además, nunca hay pruebas definitivas y concluyentes: no hay huellas. Es más: a los policías no se le ocurrió realizar un retrato robot del polizón. Y sin huellas ni reconocimiento fehaciente por parte de los testigos todo policía sabe que no tiene nada... pero aún así, erre que erre, los periodistas y medios "apesebrados" nos siguen repitiendo la misma cantinela... entendemos que se tengan que ganar el sueldo... pero no a costa de repetirnos una mentira que, nos consta, ni ellos mismos se la creen... pero la vida del periodista es así: si el editor ha pactado con el Ministerio de Interior que hay que seguir "machacando" al respetable con la versión oficial, tendremos "City of Plymouth" hasta en la sopa... aunque los tripulantes del mercante inglés nos recuerden que no era Anglés el polizón que descubrieron... pero no vamos a extendernos más aquí. Para más información podéis leer el capítulo 14 del libro de Juan Ignacio Blanco. Está a vuestra disposición en nuestra web y en la de Viriato, así como la información del Levante-EMV.

Lo que nos interesa resaltar en esta ocasión es que las cosas pudieron suceder de otra manera. Porque, efectivamente, todos los testigos "vieron" a alguien... pero si ese "alguien" no era Antonio Anglés porque los testigos no logran identificarle... entonces, ¿quién era ese personaje (o personajes) que intentan hacerse pasar por Antonio Anglés?. Para tratar de dilucidar esta cuestión nos volvimos hacia la carta de Garganta Profunda. Mejor dicho, fue una frase del periodista Manuel Marlasca la que nos hizo volvernos a Garganta Profunda. En el ya famoso artículo de la revista Interviú de Enero de 2000 se menciona que fue precisamente un agente del Cesid quien reconoce a Anglés junto a Carvalho en una playa lisboeta. Según Marlasca el agente del Cesid se encontraba en Lisboa por motivo de una operación antidroga (sic) y que éste alertó a la policía española... pero, como siempre, se llegó tarde y no se avisó con tiempo a las autoridades portuguesas y se perdió la pista (corremos un tupido velo y no nos preguntaremos qué pintaba ese agente tan cerca de Anglés y Carvalho... a lo mejor resulta que todo ese montaje es más congruente si pensamos que el agente pagó al toxicómano-confidente para hacer el paripé y colaborar en la fuga de Anglés, perdón, del "doble" de Anglés). Por tanto, ya tenemos al Cesid metido en camisa de once varas... por si faltaba alguien más en el caso Alcàsser, ahora tenemos a los especialistas en el engaño, el montaje... y la chapuza. En la carta de Garganta Profunda hay un pasaje bastante clarificador sobre esta cuestión. En el diálogo entre Bernardo (un jefazo de la Guardia Civil) y Garganta Profunda (posiblemente alguien del Cesid) hay un pasaje que hemos extraído (A. es Garganta Profunda y B. es Bernardo):

- A. ... ¿y la supuesta fuga de Antonio por los tejados?.

- B. ¡¡Bobadas!! Si un registro está bien hecho no se escapa nadie. Como te dije antes, tanto Antonio como Ricart estaban colaborando en aquel circo desde el principio, así que lo lógico -no conozco los detalles- es que mucho antes se hubiera "entregado" a los que le llevarían hasta un escondite temporal.

- A. Bueno, ejem... así fue, fueron de los nuestros quienes se encargaron de eso.

- B. ¡¡Joder!!... como siempre la mierda es para nosotros.

- A. Ya, ya...pero reconoce que el asunto era demasiado feo para dejarlo todo en manos de la G.C.

- B. No, si ya sé de que va esto... pero reconoce que entre nosotros y vosotros estuvimos jugando al gato y al ratón durante la "rocambolesca huida" de Antonio.

- A. Bien, Bernardo, pero ya sabes que donde manda patrón no manda...

Creemos que en la conversación entre Bernardo y Garganta Profunda queda meridianamente claro el "origen" de los supuestos Antonio Anglés... y comenzamos a "atar cabos" tratando de reinterpretar las diferentes "apariciones" de Anglés: Hay un supuesto Antonio Anglés en la peluquería de la Gran Via Fernando el Católico... alguien que se hace pasar por Partera Zafra (uno de los alias utilizado por Anglés) y que hace llamar mucho la atención a las empleadas del local y al que alguien le está esperando fuera observando a ambos lados de la acera... como si le estuviera "escoltando" (os remitimos al capítulo 14 del libro de Juan Ignacio Blanco)... pero después ninguno de los testigos (y son varios) reconoce en las fotos al supuesto Antonio Anglés que presuntamente estuvo en la peluquería... después está el caso de un chalet de la zona de Benaguacil en el que se encuentran fotografias de Antonio... pero ni una sola huella dactilar... como en el episodio de los famosos "papelitos" cercanos a la fosa, todo parece indicar que alguien va dejando pistas, (perdón, en este caso es más correcto hablar de "señuelos") para que la policía y la guardia civil crean que es realmente Antonio Anglés al que persiguen (y la opinión pública también, claro).

Lo mismo sucede con el caso de Vicente Golfe, el agricultor al que supuestamente secuestró Anglés para que le llevase en su coche hasta Minglanilla, donde misteriosamente se perdió su pista en España... hasta que "apareció" de nuevo en Portugal. Las declaraciones del señor Golfe son interesantes porque en realidad nunca llegó a ver la totalidad del rostro del supuesto Antonio Anglés. Si se lee con atención su declaración se comprobará que el señor Golfe "deduce" que es Anglés el que le ha secuestrado y con el que mantiene una conversación con él... pero en realidad los datos que recuerda del supuesto Anglés tampoco concuerdan con el aspecto que debe tener después de los supuestos cambios en la peluquería que sí son congruentes con las fotos que días antes se ha dejado el supuesto Anglés en el chalet de Benaguacil. Varios días después, el supuesto Antonio Anglés "aparecerá" nada más ni nada menos que a un confidente de la policía portuguesa en Lisboa... y desde Lisboa al "City of Plymouth" y desde ahí a las frías aguas del Atlántico frente a la costa irlandesa... donde según la policía española seguramente se ahogó... luego se encontraron unos huesos, esperamos más de un año en saber si eran de Antonio, luego se supo que no eran... luego nos dijeron que la Guardia Civil tenía otra pista... pero, vuelta a empezar y a "marear la perdiz", o sea, a todos nosotros, ciudadanos-contribuyentes que no nos merecemos que el Estado que pagamos entre todos nos mienta de una manera tan descarada.

Pero, a pesar de todos los engaños y todos los montajes, la pregunta sigue en boca de los ciudadanos y con muy "buena salud" desde el 27 de Enero de 1993: ¿dónde está Antonio Anglés?. Hemos comentado en el Foro lo que pensamos sobre esto... y en resumen la respuesta es: nosotros no sabemos dónde está Antonio Anglés, pero si sabemos quienes lo saben (los pagamos entre todos) y sabemos donde están: Castellana, 5; Carretera de A Coruña; Palacio de la Moncloa...se puede decir más alto, pero no más claro.

Para nosotros está bastante claro: el, o, los que se hacen pasar por Anglés en las sucesivas apariciones ante testigos oculares que luego no logran identificarle son personas relacionadas con el Cesid, es decir, funcionarios del Estado... pues, aunque nunca encontraron "huellas" de Anglés, la pista de la carta de Garganta Profunda y la manera de ejecutar el montaje que fue su supuesta fuga (con más "artillería" mediática que pruebas consistentes) tiene todas las "huellas" del Cesid (y, a propósito, si la policía hubiera realizado el retrato robot del polizón del "City of Plymouth" quizá ahora estaríamos buscando un agente del Cesid con unas características muy definidas...;-) y, entonces, alguien con sentido común podría preguntarse: ¿cómo se explica que sea el mismo Estado el que se "engaña a sí mismo" que por una parte dice que busca a Antonio Anglés y por otra realiza montajes extraños para confundir a sus propios funcionarios policías?... tal vez, como decía Viriato en uno de sus mensajes al Foro: para que tu mano izquierda (policía, guardia civil) no sepa lo que hace tu derecha (Cesid)... si la "mano izquierda" supiera o le dejaran saber lo que hizo la "mano derecha" en el caso Alcàsser posiblemente la "mano izquierda" hubiera hecho menos el paripé y hasta es posible que surgieran más Bernardos y Gargantas Profundas...;-)


Por otra parte queremos informaros que nuestro amigo Rafael, habitual en el Foro, ha decidido sumarse a su manera a la lucha por la verdad del caso Alcàsser: Rafael ha creado otro espacio de libertad en Internet y ha creado una web muy interesante: Alcácer, caso abierto, en: http://personales.lugapolis.com/webalcacer/. Recordaros también que hace unos días incorporamos algunos documentos relacionados con el caso Dutroux-Nihoul, el famoso caso de los pederastas belgas que está lejos de aclararse y que todos los datos apuntan a otra mentira de Estado para encubrir a los asesinos de las niñas Julie y Melisée. Hemos incluido como novedades la famosa entrevista a Juan Ignacio Blanco publicada en la desaparecida Revista de Gandía, una entrevista que enfadó a Enrique Beltrán y que motivó su querella contra el periodista. Por último, además de algunas actualizaciones y novedades en la sección de Links, hemos incorporado un interesante documento proporcionado por Viriato en el que el diario El Pais y con fecha 31 de Enero de 1993, como sucedió con el famoso artículo de Manuel Marlasca en El Mundo, también "profetizaba" con un mes de anticipación lo que iba a declarar Miguel Ricart ante el juez de Alzira... deben ser cosas de las "chapuzas" de descoordinación entre los "guionistas" de Miguel Ricart, el propio Ricart y los medios apesebrados que debían hacer llegar a la opinión pública un mensaje medianamente coherente y que Miguel Ricart no ofreció al juez José Luis Bort hasta el 2 de Marzo de 1993.

 

Pdata. Precisamente sobre Miguel Ricart hablaremos en nuestra próxima carta (23) en la que estamos trabajando a raíz de unas recientes filtraciones. Su título: "Miguel Ricart: un "preso de alquiler" en los gobiernos de González y Aznar".

 

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