Carta Num. 17: LAS 5+2 MENTIRAS DE ESTADO SOBRE "LA ROMANA"


"Nunca cesaremos de buscar, y sin embargo la meta de todas nuestras búsquedas será retornar al punto de partida y conocer ese lugar por primera vez". T.S.Elliot


En esta carta expondremos algunas de las cosas más increíbles de la versión oficial respecto al "lugar oficial" de los asesinatos de las niñas de Alcàsser: el paraje de La Romana, en Llombai (Valencia).

Como recordaréis en nuestra carta 14 os anunciábamos nuestra intención de hacer la "investigación de campo" que jamás realizó el juez José Luis Bort ni el fiscal Enrique Beltrán ni la policía judicial en compañía de Miguel Ricart para comprobar sobre el terreno que todo lo que decía en sus sucesivas y contradictorias versiones sobre los sucesos en el "lugar oficial" eran creíbles y factibles a la luz de su reconstrucción... reconstrucción que jamás se hizo y esperemos que algún día los responsables de la investigación y juicio del caso den cuenta ante la historia y el pueblo valenciano de su falta de ética y profesionalidad.

Si en nuestra carta 15 intentamos responder a la pregunta que jamás respondió la sentencia de la Audiencia de Valencia: ¿cómo secuestraron a las niñas?, en esta carta intentamos responder la pregunta: ¿realmente sucedió en La Romana?. Algo que para la versión oficial no tiene objeto cuestionar porque forma parte de su "columna vertebral", hasta el punto que si se cuestiona el "lugar oficial", se puede tambalear toda la historia construida alrededor del caso.

Las cosas más increíbles de la versión oficial respecto al "lugar oficial" de los asesinatos las hemos nombrado como las 5+2 mentiras sobre de La Romana, porque hacen referencia a la evidencia directa que hemos investigado y contrastado con el Sumario sobre el lugar donde oficialmente ocurrieron los hechos y en ninguno de los cinco casos hemos encontrado evidencias que apoyen la versión oficial. El +2 hace referencia a otras mentiras indirectas, sobre La Romana. La primera trata sobre el asunto que ya investigamos en la carta 11 sobre los apicultores Gabriel Aquino y José Sala, sobre su descubrimiento "casual" el 27 de Enero de 1993, verdadero día "D" de la mentira de Estado. La segunda trata de una mentira de la Guardia Civil que afortunadamente tuvimos ocasión de conocer por boca de sus protagonistas y contrastar con el libro de Juan Ignacio Blanco, el Sumario y la Sentencia.

(1) El trayecto hasta el paraje de La Romana. De una elevada dificultad, aún hoy a pesar de que ha mejorado algo desde 1993 a decir de los vecinos y lugareños. Nosotros lo hemos intentando en un coche pequeño de características similares al de Ricart, y es imposible. En algunos tramos tuvimos que optar por bajar alguno o de lo contrario estropeábamos el coche (íbamos cuatro personas, que en conjunto calculamos pesaríamos lo mismo que Ricart, Anglés y las tres niñas)... ¿es creíble lo que dice la versión oficial respecto a esto?... para nosotros, en absoluto. Y si así fuera, en el coche de Ricart (un Opel Corsa de tres puertas, modelo antiguo) deberían haber quedado señales indelebles del "maltrato" a los bajos del vehículo. Pero tal cosa nos consta por el Sumario que nunca se hizo ni se intentó averiguar. Volvemos a lo de siempre: jamás se intentó reconstruir que lo que decía Ricart era posible.

(2). La Caseta de La Romana. En la inspección ocular y en las fotografías que realizaron los miembros de la UCO no aparece ni una sola mancha de sangre en toda la estancia, ni en la planta baja ni en la buhardilla donde presuntamente se realizaron las torturas y violaciones. Eso sí, tan sólo un único indicio: un pendiente que "casualmente" se encontraba en la buhardilla y atribuido por los padres a una de las niñas... es decir, el lugar estaba completamente "limpio" de signos de violencia, pero eso sí, se encontró dicha prueba... ¿acaso Ricart y Anglés una vez consumado el asesinato se dedicaron a limpiar la buhardilla escrupulosamente y eliminar todo resto de sangre pero se les "olvidó" hacer desaparecer el antedicho pendiente...¿es esto creíble?... para nosotros, en absoluto. Pero, entonces, ¿quién pudo dejar el pendiente tan a propósito?... ¿posiblemente el mismo o los mismos que dejaron el "papelito" de la seguridad social de Enrique Anglés?. La Caseta sigue siendo hoy en día un lugar inhóspito, lleno de mugre y basura. Algunas jeringuillas al parecer recientes nos muestran que de vez en cuando acude alguien a pincharse. Hubiera sido muy interesante y revelador para la investigación que Miguel Ricart hubiera ido acompañado por los guardias y que hubiera intentado reconstruir lo sucedido en la Caseta de La Romana. Pero quizá era más fácil que se aprendiera un "guión" previamente fabricado (se dice que "el papel lo aguanta todo") que no hacer el "paripé" en el supuesto lugar de la escena del crimen.

(3) El trayecto desde la Caseta hasta la Fosa. Según la versión oficial las niñas recorrieron malheridas el trayecto desde el lugar de las torturas y violaciones (la Caseta) hasta la Fosa, donde serían asesinadas a sangre fría de un disparo en la cabeza por el "malo" oficial (Anglés) y posteriormente enterradas. Hay que recordar que dicho trayecto no es fácil, pues está cuesta arriba (la Caseta está dos o tres curvas de nivel más baja que el lugar de la Fosa) y les separa una distancia aproximada de unos 750-800 metros. La pregunta es obvia: ¿podían las niñas prestarse a semejante "paseo" hasta el lugar de su muerte soportando el dolor de sus heridas?. Recordemos que algunas de las torturas infligidas a las niñas debieron causarles un fuerte shock, por ejemplo en el arrancamiento de un pezón. ¿En verdad puede alguien creerse que una persona tan malherida puede caminar 800 metros y cuesta arriba?.... ¿es creíble?... para nosotros, en absoluto.

(4) La alfombra o moqueta. Parece que no hay acuerdo en si era una alfombra o una moqueta lo que envolvía los cadáveres de las niñas. Para la Guardia Civil era una moqueta. Para algunos de los testigos (curiosamente los tres únicos "civiles" que se encontraban allí: los dos colmeneros y el funerario) era una alfombra y además una alfombra de cierto valor. Pero la cuestión "increíble" para nosotros no es esa, sino que en la alfombra o moqueta se puede apreciar dos contradicciones con la versión oficial: no hay rastro de sangre y no hay casi rastro de barro. Tanto una cosa como la otra son muy relevantes pues como hace poco comentábamos en el foro con un amigo, sí en los cadáveres no quedaba ni una gota de sangre y las torturas y heridas les tuvieron que ocasionar pérdidas de sangre... ¿dónde están los restos de sangre?... no hay en la Caseta, no hay en el trayecto hasta la Fosa... y tampoco hay en la alfombra o moqueta. Y tampoco hay prácticamente restos de barro. Esto es un detalle importante porque los cuerpos de las niñas estaban cubiertos de barro... sin embargo la alfombra o moqueta, que según la versión oficial se utilizó para envolver y cubrir los cuerpos durante 75 días, no tiene prácticamente ni rastro de barro, hecho que contrasta en las fotografías del Sumario. ¿Cómo es esto posible?... ¿es creíble?... para nosotros, en absoluto.

(5) El "papelito" de Enrique Anglés. Dejamos para el final el aspecto más "cómico" del caso, algo así como el "más difícil todavía" del caso Alcàsser, algo así como: "cómo identificar a un asesino con una prueba increíble, encontrada cerca del lugar del crimen y transcurrido un tiempo importante". Como recordaréis el "papelito" hallado cerca de la Fosa tuvo una importancia crucial en el caso pues su descubrimiento permitió "legitimar" la sospecha de que alguien de la familia Anglés estaba tras el triple asesinato. Francamente es un "cuento" que ya nadie se cree y que en nuestros pueblos sigue causando cierta hilaridad... pero parece que esa "sabiduría popular" se la trae al fresco a nuestros "experimentados" jueces, fiscales y policías que en lugar de sospechar y ponerse en alerta ante una prueba tan inaudita, hacen precisamente lo que se supone que no debía hacer un investigador serio: dar por sentado que existe una conexión entre el "papelito" y el caso. Todos los investigadores profesionales a los que hemos consultado, tanto privados como algunos policías que dicho sea de paso quieren permanecer en el anonimato no sea vayan a perder el empleo por opinar y decir cosas sensatas, nos dicen justamente lo que nosotros pensamos: lo correcto era suponer que el "papelito" encontrado en La Romana fue dejado de manera intencionada para "señalar" a un cabeza de turco... pero nuestra "perspicaz" policía hizo todo lo contrario: supuso que el "papelito" era la prueba crucial que resolvía el caso, luego se montó una "redada" absurda que los mismos investigadores consultados nos indican que lo "profesional" hubiera sido montar un dispositivo de vigilancia y seguimiento de los Anglés y no la "chapuza" improvisada que hicieron sus colegas de la Guardia Civil que, además, provocó (oficialmente) la "espantada" del presunto asesino de las niñas.

Experimento en La Romana. ¿Es creíble que un "papelito" troceado del tamaño aproximado de una cuartilla y de peso similar pueda permanecer por 75 días en un lugar próximo a la Fosa?. Nosotros lo hemos intentado, y en diferentes épocas de este año en las sucesivas veces que hemos subido a La Romana. Dejamos troceadas unas cuartillas de diferentes colores y colocadas aleatoriamente para ver si era posible que permanecieran relativamente juntas y próximas al lugar donde las dejábamos. ¿Resultado?. En la mayoría de ocasiones (el 85%) y en diferentes épocas del año se producía el mismo resultado: los "trozos" de las cuartillas se alejaban unos de otros, a veces a distancias importantes (más de 20 metros) y en ocasiones "desaparecían" pues hubieron al menos un 30% del total de casos en que no encontrábamos los trozos. Suponemos que porque se alejaban a mucha más distancia por efecto de los fuertes vientos de la zona (hay que resaltar que la zona de la fosa está más elevada que la de la caseta y por tanto más expuesta a la intemperie). Tan sólo un exiguo 15% de nuestros "papelitos" permanecían a menos de 20 metros del lugar donde originalmente los dejábamos y en todos los casos porque quedaban atrapados en algún matorral y por tanto más "protegidos" de la acción del viento. Así pues, en nuestra opinión, el "papelito" tuvo muchas más posibilidades de haberse "colocado" intencionadamente muy pocos días u horas antes de descubrirse ("casualmente", no lo olvidemos) la fosa con los cadáveres de las niñas.

Si todo lo que dice la versión oficial respecto al lugar del crimen es totalmente increíble (al menos para nosotros que hemos intentado reconstruir algunos casos que la versión oficial da por creíbles), entonces sólo resta hacerse una pregunta que al parecer jamás pasó por la cabeza del juez Bort, del fiscal Beltrán ni de la policía judicial: ¿quién llevó y enterró a las niñas de Alcàsser en la fosa de La Romana?... ¿fueron los verdaderos asesinos? (algunas versiones apuntan a eso)... o ¿fueron personas pertenecientes a eso que se llama "las alcantarillas" del Estado? (a eso apunta la carta de "Garganta Profunda" en su diálogo con la fuente de información llamada "Bernardo").

Las siguientes mentiras también tratan sobre La Romana, si bien sobre aspectos indirectos que también hemos investigado.

(6) El "descubrimiento" de los colmeneros. En nuestras cartas núm. 11 y 13 ya tratamos este asunto y ya anunciábamos nuestra intención de seguir investigando a los apicultores Gabriel Aquino y José Sala, para aclarar directamente con ellos la gran cantidad de "casualidades" que tuvieron lugar el 27 de Enero de 1993, fecha del "descubrimiento" de la fosa donde estaban semienterradas las niñas de Alcàsser. Pues bien, desde entonces y tras fracasados intentos de ponernos en contacto con los colmeneros por fin lo conseguimos hace unas pocos días y por separado. No sin problemas porque ambos dos estaban (particularmente Sala) reacios a colaborar con nosotros. Tras intentar romper el muro de silencio que tanto Sala como Aquino mostraban, repitiendo que no tenían nada más que añadir que lo dicho en el juicio contra Miguel Ricart en Junio de 1997, al final y como dándonos una leve esperanza, Gabriel Aquino, un hombre ya próximo a los ochenta años pero bien conservado y que no desearía marcharse de este mundo con una carga de conciencia, nos confesó que lo que más desearía en este mundo es poder contar a los padres de las niñas la verdad de lo que sucedió ese 27 de Enero de 1993, pero directamente y sin intermediarios. Para nosotros fue suficiente. Nos marchamos con la seguridad de que la abrumadora cantidad de detalles y "casualidades" de ese día, algunas desconocidas por ellos, habían hecho mella en su conciencia. Incluso percibimos un amago de vergüenza y sentimiento de culpa en Aquino, un hombre religioso, que en aquel Enero de 1993 se prestó a jugar el papel clave de una mentira de Estado.

(7) Anglés y Ricart en el bar "Parador". Según la Guardia Civil (y posteriormente la sentencia de la Audiencia de Valencia), Antonio Anglés y Miguel Ricart bajaron desde La Romana la noche del 13 de Noviembre de 1992 a comprar unos bocadillos y bebida al bar "Parador" de Catadau. Sin embargo, los propietarios del bar, Arturo Ortega y Ana Flores, que no son de esa clase de personas que se cohiben ante unos tricornios, dijeron en el juicio oral y siguen manteniendo hoy en día que jamás confirmaron eso a la Guardia Civil. Para que se pueda comprender la secuencia completa de los hechos hemos incluido algunos textos extraídos del Sumario 1/93 y de la Sentencia 287.

Extracto de la Diligencia de la Guardia Civil firmada por el sargento instructor Pablo Pizarro el 9 de Marzo de 1993:

"Que en la declaración prestada por Miguel Ricart se expone que la noche del 13 de Noviembre de 1992, tras violar a las niñas y dejarlas atadas, se fueron a un bar de Catadau donde compraron bocadillos y una ensalada, para llevárselo a cenar a la caseta (de La Romana) donde habían dejado atadas a las niñas. Que comprobando esta manifestación se ha averiguado que: la citada noche, sobre las 24 horas, en el bar denominado "Parador" de la localidad de Catadau (Valencia), llegaron los llamados Miguel Ricart y Antonio Anglés, que estos individuos pidieron tres bocadillos, una ensalada y bebida que se llevaron sin consumirlos en el establecimiento. Que estos datos han sido obtenidos del propietario del bar "Parador", llamado Arturo Ortega, vecino de Catadau, persona no muy colaboradora y con muchos reparos a firmar su manifestación, y de su esposa, mujer que estuvo esa noche en el bar y que recuerda perfectamente que entraron Miguel Ricart y Antonio Anglés y pidieron bocadillos y ensalada."

Pero, en el juicio oral, Antonio Ortega y su mujer Ana Flores afirmaron bajo juramento:

Arturo Ortega: "Que a la Guardia Civil, el 13 de Noviembre Antonio Anglés y Miguel Ricart nunca les he dicho que bajaron a comprar unos bocadillos. Que recuerdo que vinieron un viernes por la noche. El día no lo recuerdo. Era un viernes, era por la noche, de 11 a 12 de la noche. Que recogieron tres o cuatro bocadillos, una ensalada en recipiente de poner pollos asados, y una botella de agua de litro y medio. Quien entró fue Ricart. Que quién se quedó fuera en el coche no sé quién era."

Ana Flores: "Que nunca he declarado a la Guardia Civil que el 13 de Noviembre Miguel Ricart viniera a mi establecimiento. Que no firmamos porque no coincidía lo que se manifestaba con lo que era. Que la persona que estaba fuera, estaba junto a una palmera. Que no reconocí a esa persona como Antonio Anglés. No era Antonio Anglés, porque Antonio era o es muy alto, y ese chico era un poquito más bajito. Que características que pueda decir de esta persona, sería muy parecida a Mauricio, y más o menos de su complexión física."

Como dice Juan Ignacio Blanco en su libro: "durante cinco años, el juez instructor sr. Bort, el fiscal sr. Beltrán y los abogados habían estado convencidos que los dueños del bar "Parador" de Catadau habían afirmado que Ricart y Anglés estuvieron en su bar la noche del 13 de Noviembre..."

Si los testigos se negaron a firmar y a reconocer los hechos que decía el sargento instructor: ¿por qué en la diligencia de la Guardia Civil se sigue manteniendo la farsa del "guión" de Miguel Ricart?.

Quizá no lo sabremos nunca, pero lo bien cierto es que en la sentencia 287 del 5 de Septiembre de 1997 la "versión" que prevaleció fue la de la Guardia Civil:

"... acto seguido, el acusado (Miguel Ricart), en compañía de otra persona (Antonio Anglés), se dirigió a donde estaba estacionado el coche, y con el mismo bajó hasta Catadau, y en el bar "Parador" compró bocadillos, ensalada y agua, subiendo de nuevo a la caseta (de "La Romana") para cenar."

¿Para qué sirve entonces el testimonio de los testigos si la Justicia hace más caso a la versión mentirosa de los aparatos del Estado?.


Curiosidades. En la carta de "Garganta Profunda" que recibimos a finales de 1999 se hace mención a dos cuestiones que en este año han salido a la luz y que nos reafirman aún más en su autenticidad:

En la carta, el personaje de Bernardo, al que se presenta como un alto cargo de la Guardia Civil retirado, se menciona los posibles pagos a Luis Roldán para que siga callando algunas "mentiras de Estado", entre ellas el caso Alcàsser... pues bien, hemos encontrado esta noticia que "nos pone los pelos de punta". En fin, vosotros mismos:

http://www.lacasadejara.org/jara/luisroldan.html

Y también, en el libro de Pedro J. Ramírez titulado "Amarga Victoria" se menciona que el ex-ministro de Justicia e Interior, Belloch tuvo un papel relevante en la gestión del caso Gal ante el propio Pedro J. Ramirez, hasta el punto de que lo nombra su propio "Garganta Profunda" pero con la sospecha de que detrás de las filtraciones de Belloch está el propio ex-presidente González consintiendo los pasos de Belloch... si a eso unimos la decisión del biministro de dejar de pagar a Amedo y Dominguez y la frase de Bernardo "el que comienza un fuego controla el incendio"... nos pueden dar un cuadro completo de lo que se estuvo manejando entre Belloch y González para realizar una "explosión controlada" del caso Gal, como al final sucedió, incluso con la "ayuda involuntaria" del propio Pedro J. Ramírez.

 

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